En el Día del Martillero Público y Corredor Inmobiliario, Gonzalo Sanfelippo comparte con Avellaneda Hoy una reflexión sobre la responsabilidad de esta profesión, la importancia de contratar profesionales matriculados y el compromiso con quienes confían en ellos. Un reconocimiento a los colegas de todo el país.
Este 11 de octubre se conmemora en la Argentina el Día del Martillero Público y Corredor Inmobiliario, una fecha que invita a reconocer a quienes acompañan decisiones que pueden marcar la vida de una persona o una familia.
Para Gonzalo Sanfelippo, martillero público y corredor inmobiliario, titular de Sanfelippo Propiedades, con actividad en Avellaneda y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la jornada representa una oportunidad para poner en valor el sentido humano de la profesión: detrás de cada operación hay una historia, un esfuerzo y una confianza que merece ser cuidada.
“Quienes elegimos esta profesión sabemos que detrás de una propiedad hay mucho más que paredes. Hay años de trabajo, recuerdos, proyectos y, muchas veces, los ahorros de toda una vida. Acompañar esas decisiones es una responsabilidad enorme y también una de las cosas más lindas de nuestro trabajo”, expresa en su mensaje por la fecha.
Una fecha con historia
El origen de la conmemoración se remonta al 11 de octubre de 1943, cuando se realizó en Tandil una asamblea que reunió a pioneros de la actividad con el propósito de impulsar la organización profesional de martilleros y corredores.
En 1945 se estableció el Día del Martillero Público en homenaje a aquel encuentro. Más adelante, en 1986, la Federación Argentina de Entidades de Martilleros y Corredores Inmobiliarios incorporó a los corredores inmobiliarios a la celebración del 11 de octubre.
La fecha reconoce una trayectoria colectiva construida alrededor de la formación, la ética y la defensa del ejercicio profesional.

Martillero público y corredor inmobiliario: una profesión con distintas funciones
La profesión de martillero público y corredor inmobiliario comprende distintas funciones vinculadas con la comercialización y la valoración de bienes.
En su función de martillero público, el profesional está habilitado para llevar adelante ventas mediante remates o subastas, tanto privadas como judiciales, conforme a las normas correspondientes. También puede informar sobre el valor de mercado de los bienes comprendidos en su actividad.
En su función de corredor inmobiliario, interviene como intermediario entre las partes para facilitar operaciones sobre inmuebles, como compraventas y alquileres. Su labor incluye orientar sobre valores y condiciones, acercar posiciones y obtener información necesaria para la operación.
Estas funciones requieren formación, responsabilidad y el cumplimiento de las habilitaciones y la matriculación correspondientes a la jurisdicción donde se ejerce.
La matrícula, un respaldo para la comunidad
Frente al riesgo de estafas, publicaciones engañosas y falsas identidades, Sanfelippo destaca la importancia de verificar quién está detrás de una propuesta inmobiliaria.
“Una operación puede comprometer el patrimonio de una familia. Por eso es fundamental saber con quién estamos tratando, comprobar su matrícula y contar con información clara antes de asumir un compromiso o entregar dinero”, señala.
La matrícula permite identificar a un profesional habilitado y sujeto al control de la autoridad correspondiente. Ese respaldo, junto con una actuación responsable y transparente, contribuye a reducir riesgos.
Para Sanfelippo, la profesionalidad también se demuestra en el trato cotidiano: escuchar, explicar cada paso, responder las dudas y acompañar con honestidad, incluso cuando una operación no llega a concretarse.
Un saludo a quienes comparten la misma vocación
En esta jornada, Sanfelippo, quien desarrolla su actividad en Avellaneda y CABA, dedica un mensaje especial a los martilleros públicos y corredores inmobiliarios de todo el país:
“Hace casi siete años que elegí dedicarme a lo que amo. Cada persona que confía en mí me recuerda por qué tomé este camino y cuánto significa ejercerlo con responsabilidad.
Hoy quiero abrazar a todos mis colegas del país: a quienes llevan décadas trabajando y a quienes recién comienzan; a quienes siguen capacitándose y a quienes, aun en los momentos difíciles, sostienen su vocación con esfuerzo y honestidad.
Compartimos el privilegio de acompañar nuevos comienzos y la responsabilidad de cuidar lo que tanto les costó construir a otros. Ojalá nunca perdamos la sensibilidad para comprender cada historia ni el orgullo de ejercer nuestra profesión.
¡Feliz Día del Martillero Público y Corredor Inmobiliario a todos mis colegas! Que sigamos honrando, con nuestro trabajo de cada día, la confianza que depositan en nosotros”.