La inflación de agosto fue del 1,7%, de acuerdo con el dato difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una desaceleración respecto de julio, cuando había registrado una variación del 2,1%.
Con el resultado de agosto, la inflación acumulada durante los primeros ocho meses de 2026 se ubicó en torno al 21,3%, mientras que la variación interanual permaneció por encima del 30%.
El resultado representa una nueva moderación en el ritmo mensual de aumento de los precios y se encuentra por debajo del 2%, un nivel que el Gobierno viene señalando como una referencia importante para evaluar la evolución de la inflación.
El comportamiento de los precios durante el año mostró distintas velocidades. En enero la inflación había sido del 2,9%, mientras que en febrero alcanzó el mismo porcentaje. Marzo marcó el registro más elevado hasta agosto, con una suba del 3,4%.
Luego, el IPC comenzó a mostrar una desaceleración. En abril fue del 2,6%, en mayo del 2,1%, en junio del 1,9% y en julio volvió a ubicarse en el 2,1%.
Con el 1,7% estimado para agosto, el índice vuelve a perforar el 2% mensual.
Las mediciones privadas difundidas durante los días previos ya anticipaban una desaceleración. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central había proyectado una inflación cercana al 1,8% para agosto, mientras que diferentes consultoras habían estimado registros de entre 1,6% y 1,9%.
Uno de los factores que habría contribuido a la desaceleración fue el comportamiento de los precios estacionales, especialmente después del período de vacaciones de invierno. También se observó una moderación en algunos componentes de los alimentos.
Las mediciones conocidas durante los últimos días mostraron, sin embargo, que algunos rubros continuaron aumentando por encima del promedio. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, la inflación de agosto fue del 1,7%, con fuertes incrementos en vivienda, salud y alimentos.
El dato nacional permitirá determinar con mayor precisión qué sectores tuvieron mayor incidencia en el índice general y cuál fue el comportamiento de la inflación núcleo, que excluye los componentes más volátiles.
Aunque la desaceleración representa una mejora respecto de los registros más elevados, el nivel general de precios continúa acumulando aumentos significativos.
Una inflación mensual del 1,7% implica que los precios siguen aumentando todos los meses, aunque a un ritmo menor. Para los hogares, la evolución de los alimentos, los alquileres, los servicios, el transporte y la salud continúa siendo uno de los principales factores que condicionan el presupuesto familiar.
El resultado de agosto también será seguido de cerca por el Gobierno y el Banco Central para evaluar si la tendencia de desaceleración puede sostenerse durante los próximos meses.
Las proyecciones privadas conocidas antes de la publicación del dato apuntaban a una inflación relativamente estable durante el segundo semestre, con registros mensuales cercanos al 2%. El REM había estimado además una inflación de 1,8% para septiembre.
Con agosto cerrado, el desafío para el Gobierno será sostener la desaceleración y evitar que los aumentos de precios vuelvan a acelerarse en los próximos meses.