jueves 04 de junio de 2026 - Edición Nº2738

Avellaneda | 4 jun 2026

Historias de Vida

De la crisis a un oficio desconocido: la vida de una mujer entre flores y recuerdos

Ante la falta de recursos y una separación, Mariana construyó su hogar trabajando en una emblemática florería frente al Cementerio de Avellaneda.


Mariana Perezlindo, una vecina de 43 años criada en el barrio “La Tierrita" de Villa Domínico, logró sacar adelante a sus tres hijos gracias a su sacrificada labor de más de veinte años en la florería ubicada en la intersección de Crisologo Larralde y Gdor. Alberto Barcelo (florería Almagro), en el partido de Avellaneda. Lo que comenzó hace dos décadas como una salida desesperada ante la falta de recursos económicos tras regresar del sur del país, se transformó en el sustento de su hogar y en una escuela de profunda empatía comunitaria.

A metros del cementerio de Avellaneda, el puesto no solo fue el refugio donde Mariana aprendió los secretos del mantenimiento de rosas y astromelias, sino también un histórico escenario urbano. El comercio cobró relevancia nacional al convertirse en set de filmación para la película ganadora del Óscar, “El secreto de sus ojos”, donde la florista llegó a interactuar con el actor Ricardo Darin y recibir a diversas figuras del espectáculo como Graciela Alfano.

Al repasar los desafíos que le tocó atravesar en sus comienzos, Mariana recuerda que debió convivir con un entorno laboral complejo y sufrir ciertos destratos. Sin embargo, el paso del tiempo le permitió sobrellevar lo vivido y construir una relación más amena para seguir adelante con su labor.

Hoy encuentra en su profesión una fuerte carga simbólica: la rosa, según ella es la flor que más la identifica, porque según explica sus espinas representan los dolores y dificultades que se presentan en la vida, transformándose en un claro ejemplo de tristeza y superación. 

El oficio conllevo duros sacrificios personales, como ausentarse de los actos escolares de sus hijos debido a las extensas jornadas de lunes a domingo en el local. Sin embargo, “Mariana resignificó el dolor ajeno atendiendo a clientes en proceso de duelo y brindando contención emocional más allá de la venta comercial”. Hoy, habiendo finalizado sus estudios secundarios, proyecta estudiar asistencia social para continuar ayudando al prójimo. 

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