miércoles 20 de mayo de 2026 - Edición Nº2723

Entrevista | 20 may 2026

CULTURA Y MOVILIDAD SOCIAL

De las carretillas del mercado a los acordes del rock: la historia de Thiago y el semillero de Avellaneda

En el histórico edificio de la calle España, donde antes estaba el Mercado de Abasto, hoy funciona una escuela de música que cobija a las nuevas generaciones. Crónica de un encuentro con Thiago, el bajista de Thunder Rock que ya pisa fuerte en los grandes escenarios.


Viernes 8 de mayo. La tarde otoñal se despide sobre la calle España, frente a un edificio que es un símbolo vivo de la transformación argentina. Lo que alguna vez fue un mercado de abasto, lleno de carritos y el griterío de puesteros, hoy es un faro de ciencia y cultura. En sus pasillos ya no se negocian frutas, sino futuro: es el hogar de hijos y nietos de aquellos trabajadores que hoy, gracias a la movilidad ascendente, trajinan aulas custodiadas por bustos de próceres y melodías en formación.

Allí, entre la cabina de radio y el buffet, una escena detiene el tiempo. Un hombre descansa contra la pared mientras, a su lado, un niño abraza una guitarra con la naturalidad de quien sostiene un tesoro. Ese niño es Thiago, y el hombre es Diego, su padre. Lo que comenzó como un acercamiento tímido para una práctica de periodismo, terminó en una charla de media hora que revela cómo el talento, cuando encuentra un espacio público de calidad, no tiene techos.

Del fútbol a las cuerdas

La historia de Thiago con la música es reciente, pero explosiva. Hace apenas un año y medio cambió la pelota de fútbol por una guitarra criolla para armar una banda de rock con Simón, un compañero del colegio. Los primeros acordes fueron "El Rebelde" de La Renga y "Juntos a la par" de Pappo. Sin embargo, el flechazo definitivo ocurrió cuando llegó su primer bajo.

Hoy, con apenas 12 años, Thiago lidera desde las cuatro cuerdas a Thunder Rock, junto a Simón Córdoba (batería) y Santino Freigedo (voz y guitarra). Pese a su corta edad, el currículum de la banda impresiona: ya tocaron en el Teatro Roma, en la cancha de Racing (durante la jura de la bandera), en el Roxy Live y hasta compartieron escenario con los legendarios 2 Minutos en el Teatro de Flores.

Un espacio de pertenencia

Para Thiago, la escuela de música de la calle España es mucho más que un lugar de estudio. "Está muy bien que se abran estos espacios para que los nenes no escuchen canciones con insultos y puedan aprender música", reflexiona con una madurez que sorprende.

Su padre coincide y destaca la política cultural local: "Es un espacio que no se da en ningún otro municipio. Los profesores son de 'la hostia' e idóneos, no están puestos a dedo, sino por vocación". Esa confianza se traduce en resultados: Thiago, que tiene un promedio escolar de 9,50, rechazó la posibilidad de saltar niveles en la escuela de música. Prefirió empezar de cero, respetando los procesos y demostrando que el mérito es, sobre todo, trabajo.

Sueños de bajo y metal

Mientras sus ídolos son referentes del peso de Diego Arnedo (Divididos), "Tití" Lapolla (A.N.I.M.A.L.) o Robert Trujillo (Metallica), Thiago mantiene la rutina de cualquier chico de su edad en el Colegio San Diego: desayunar, ir a la escuela, hacer la tarea y, por supuesto, tocar el bajo.

"Apenas llega, sube a buscar el bajo solo para verlo", confiesa Diego entre risas. Aunque ya pasó por la pantalla de TV con Guido Kaczka y fue entrevistado por referentes como el "Carucha" Podestá, Thiago mantiene los pies en el suelo y el corazón en el barrio.

Al terminar la charla, antes de volver a sumergirse en su música, Thiago no se olvida de nadie: manda saludos a sus maestras Verónica y Graciela, a su mamá Vanesa, a sus hermanos y a su sobrina. Se despide con una sonrisa, mientras el sol termina de caer sobre Avellaneda, dejando en claro que el viejo mercado ya no reparte mercadería, sino los sueños de una nueva generación de artistas.

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