Por: Santiago Astoreca
Ubicado en General Chenault 138, entre Zeballos y Pila, a pocas cuadras de la Avenida Mitre, el Club Social y Deportivo Cramer se consolida como uno de los espacios deportivos y recreativos más activos de Sarandí. Con 87 años de historia, la institución promueve el deporte, la salud y la vida comunitaria, ofreciendo una amplia variedad de actividades para todas las edades.
Entre sus propuestas se destacan futsal, vóley, spinning, gimnasio, patín artístico, yoga y reiki, entre otras. Estas iniciativas convierten al club en un punto de encuentro donde los vecinos y vecinas del barrio construyen lazos, comparten intereses y refuerzan su sentido de pertenencia.
Su presidente, Esteban Aguirrebengoa, destacó el crecimiento sostenido de la institución y la diversidad de actividades que ofrece: “Hoy en nuestra institución se desarrollan actividades para todos los gustos y todas las edades. Desde el fútbol FADI, la escuelita CEFFI, el vóley femenino y el patín artístico,donde incluso tenemos una campeona nacional, hasta clases de yoga, reiki y entrenamiento funcional. Queremos que cada persona encuentre su lugar en el club”, expresó.
Además, el Cramer mantiene desde hace más de 25 años un convenio con el colegio Simón Bolívar, que permite a estudiantes del nivel secundario realizar allí sus clases de Educación Física. También se organizan encuentros comunitarios, ferias autogestivas y actividades familiares que fortalecen el vínculo entre los vecinos del barrio.
“Hace algunos años el lugar de la mujer y la familia era muy limitado. Decidimos cambiar eso y fomentar prácticas que incluyan a todos los integrantes. Hoy es común ver a madres e hijas compartiendo clases de patín o spinning, mientras los padres acompañan en fútbol o se reúnen con amigos en el buffet”, contó Aguirrebengoa. “Nuestro gran objetivo es que el club sea un espacio de encuentro, un momento de felicidad y desconexión que también se transforme en una hermosa rutina”.
El dirigente también reconoció los desafíos que enfrenta la institución en el contexto actual: “El esfuerzo económico es enorme por los aumentos en los servicios, pero el compromiso de la comunidad es lo que nos permite sostenernos. Queremos que cada socio y socia se sienta en un lugar acogedor, seguro y familiar”, afirmó.
Con 87 años de trayectoria, el Club Cramer continúa siendo un emblema barrial de convivencia, deporte y pertenencia, representando a Avellaneda en competencias nacionales de patinaje artístico y en la Argen Liga de futsal, donde se destaca el fútbol masculino local.