Racing se medirá con River en los cuartos de final de la Copa Argentina, en un duelo que promete estar cargado de tensión y morbo por las múltiples polémicas que marcaron la relación entre ambos equipos en el último tiempo.
La rivalidad se reavivó el año pasado con el regreso de Marcos “Huevo” Acuña al fútbol argentino. El lateral, surgido en Ferro y con un exitoso paso por Racing, eligió volver al país para sumarse a River, lo que generó malestar en Avellaneda y críticas abiertas de la dirigencia académica. “Me ensuciaron a mí y a mi familia”, llegó a declarar el futbolista, molesto por el trato recibido tras su decisión.
La tensión se potenció en 2025 con el pase de Maximiliano Salas. River ejecutó la cláusula de rescisión de ocho millones de euros, pese a la negativa de Racing de negociar. La maniobra derivó en un cruce directo entre Diego Milito, presidente académico, y referentes del club de Núñez, lo que incluyó acusaciones cruzadas y declaraciones mediáticas de alto voltaje. El delantero, además, apuntó públicamente contra la conducción de Racing al asegurar que sufrió “destrato” durante meses.
El malestar se amplió con otros episodios: la vuelta de Juan Fernando Quintero a River, pese a un supuesto “pacto de caballeros” con Racing; las críticas de Gustavo Costas y Sebastián Saja sobre la salida de Salas; y el recuerdo fresco de jugadores que vistieron ambas camisetas, como Bruno Zuculini y Santiago Sosa, hoy figuras del equipo de Avellaneda.
En este contexto, el duelo entre Racing y River todavía no tiene fecha ni sede confirmada, pero promete ser uno de los choques más picantes del año. Más allá de lo futbolístico, la disputa arrastra un trasfondo de reclamos, acusaciones y cuentas pendientes que enmarcan a los 90 minutos dentro de un clima de alta tensión.