AySA acaba de poner en funcionamiento el Sistema Riachuelo, la mayor ampliación cloacal del Área Metropolitana en 75 años. El proyecto —iniciado hace una década y financiado con 1.200 millones de dólares aportados por el Estado nacional y, sobre todo, por el Banco Mundial— integra por primera vez las tres etapas del proceso sanitario (recolección, tratamiento y vuelco) en un único esquema simultáneo.
Nacido para dar cumplimiento al fallo de la Causa Mendoza y reducir la contaminación de la Cuenca Matanza‑Riachuelo, el nuevo sistema mejora de inmediato la calidad y capacidad del servicio para 4,5 millones de personas en la Ciudad de Buenos Aires y doce partidos bonaerenses, y deja preparada la red para incorporar a 1,5 millones más mediante futuras extensiones.
La obra se dividió en tres frentes:
Colector Margen Izquierda (Lote 1). Treinta kilómetros de túneles —de 0,8 a 4,5 m de diámetro— trasladan los efluentes hacia Dock Sud.
Planta Riachuelo (Lote 2). En un predio de 250 × 400 m procesa hasta 2.332.800 m³ diarios mediante filtrado, desarenado y desengrasado.
Emisario Riachuelo (Lote 3). Un conducto de 12 km, a 40 m bajo el Río de la Plata, dispersa los líquidos tratados mediante difusores de diseño innovador.
Al liberar capacidad en la Estación de Bombeo Wilde y en la Planta del Bicentenario de Berazategui —hoy al límite— el Sistema Riachuelo reduce el riesgo de desbordes, optimiza la operación cotidiana y sienta las bases para nuevas redes en Almirante Brown, Presidente Perón, Quilmes y otros distritos.
Para AySA, la entrada en servicio marca “un antes y un después” en la gestión cloacal del AMBA: resuelve un problema histórico de salud pública, ofrece previsibilidad operativa y aporta una solución ambiental de gran escala a uno de los cursos de agua más contaminados del mundo.