En los últimos días se conoció la decisión del Gobierno Nacional de destinar el edificio Sagol, ubicado en Avellaneda y originalmente adjudicado a familias a través del Plan Procrear, a las fuerzas federales. El acto se desarrollaría el próximo martes a partir de las 14 horas, con la participación de la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich y familias de las fuerzas federales, una medida que generó un fuerte rechazo en el ámbito local.
Desde Avellaneda Hoy conversamos con Armando Bertolotto, dirigente del Frente Renovador de Avellaneda, quien expresó su preocupación por la situación y brindó detalles sobre el impacto que tendrá esta decisión en las familias afectadas.
¿Qué opinión le merece la entrega del edificio Sagol a las fuerzas federales?
Me parece una aberración. Este edificio fue construido con dinero del Estado mediante el plan Procrear y fue legítimamente adjudicado a 160 familias de Avellaneda que cumplieron con todos los requisitos crediticios para acceder a una hipoteca a treinta años, financiada por el Banco Hipotecario Nacional. Se trata de familias para las cuales sería su primera casa, una oportunidad concreta de salir del alquiler eterno.
¿Qué características tenía este programa?
La particularidad era que se comenzaba a pagar la primera cuota el mismo día en que se ocupaba el departamento. Esto tiene lógica: es muy difícil para una familia sostener al mismo tiempo un alquiler y el pago de un préstamo hipotecario. Por eso, el diseño del programa contemplaba esa realidad.
¿Por qué cree que el Gobierno Nacional toma esta medida?
Parecería que buscan premiar a quienes reprimen a los jubilados y a todo aquel que se manifieste contra el brutal ajuste económico al que están sometiendo a nuestro pueblo. Es una decisión que no tiene ningún sentido desde lo social ni lo humano.
¿Cuál es la reacción de los auténticos adjudicatarios del edificio?
Sé que están atravesando una profunda decepción y una gran tristeza. Muchos ya estaban comprando sus muebles, ilusionados con mudarse. Como dirigente, van a contar con todo nuestro apoyo en la defensa de sus derechos adquiridos. Espero que al gobierno no se le ocurra reprimirlos también a ellos.
¿Había otras alternativas habitacionales que podrían haberse utilizado en lugar del edificio Sagol?
Por supuesto. En Avellaneda hay más de 3.000 viviendas cuya construcción está paralizada por el Gobierno Nacional. El edificio Sagol está terminado, en condiciones de ser habitado. Las otras viviendas requieren inversión para ser finalizadas. Pero evidentemente prefieren gastar en gas pimienta antes que en soluciones habitacionales. Parece que su consigna fuera más destruir que construir.