jueves 13 de junio de 2024 - Edición Nº2017

Entrevista | 27 nov 2023

Sociedad

Taller Protegido de Wilde: más de 31 años apostando a la inclusión y la solidaridad

Anabella Pérez, coordinadora de la asociación civil dialogó con Avellaneda Hoy y explicó el funcionamiento del establecimiento, como así también los horarios en los que concurren los jóvenes y las actividades que desarrollan.


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Anabella Pérez es licenciada en Trabajo Social y desde hace 31 años se desempeña como coordinadora del Taller Protegido de Wilde, que está ubicadado en Las Flores 901, Wilde, Avellaneda. El Taller es una asociación civil sin fines de lucro, el cual le brinda capacitación laboral a jóvenes con discapacidad intelectual de distinto tipo y condición y que funciona desde 1991. Las jornadas son de lunes a viernes de 08:00 hs a 16:00 hs y es abierto al público que quiera conocerla

Para conocer más al respecto, desde el portal Avellaneda Hoy pudimos dialogar con Anabella Pérez, quien comentó las tareas que llevan adelante en esta institución local que desde hace años lleva adelante un gran trabajo social y de inclusión.

“Posee un armado tercerizado en donde ensamblan productos para distintas empresas, un taller de panadería en la que se fabrican productos que son vendidos en la sede social o en distintos negocios que compran para revender. Además, hay un tercer proyecto que es el de feria americana que sirve para recaudar fondos, se recibe ropa y distintos objetos usados en buen estado”, afirmó sobre la tarea del establecimiento.

El punto fuerte de ingresos para solventar gastos pasa por la feria americana, la cual se puede encontrar en Instagram como @feriainclusiva. A su vez, poseen empresas que apadrinan y ayudan económicamente, como así también la cuota mensual que abonan los socios con un monto a considerar.

“Es una asociación civil de carácter gratuito pero es privada”, según contó la Licenciada. Poseen un link en su cuenta de Instagram (@tallerprotegidowilde) para las personas que deseen y puedan colaborar.

Todas las tareas que tienden a favorecer la socialización y la inserción social de los jóvenes en cuestión. Un claro ejemplo es la atención al público, en donde se los entrena para que puedan cobrar, anotar ventas, vincularse, entre otras funciones.

“Los concurrentes son egresados de centros de formación laboral. Como tienen distintos tipos y grados de discapacidad vienen de algún centro educativo terapéutico o centro de formación laboral con un mínimo de aprendizaje que se refuerza cuando ingresan al taller”, comentó Anabella sobre la capacitación previa y adquirida que tienen los asistentes.

En este sentido, agregó: “Aprenden a trabajar a través de las tareas. Por ejemplo, si tienen que armar algún producto de electricidad hay una terapista ocupacional que indica qué tarea pueden hacer y con qué frecuencia. Se los va colocando en distintas tareas de acuerdo a los productos que haya para ensamblar o armar. En panadería, lo mismo. Es acorde a las potencialidades y capacidades que cada uno de ellos tienen y
ahí se los va poniendo en distintos roles”.

Si bien funciona de manera privada y cuenta con socios, la comunicación con la Municipalidad de Avellaneda es constante. “Hace poco colaboraron con nosotros en la reconstrucción de la planta baja donde funcionaba una escuela que cuando se mudó quedó detonada y desde el municipio nos dieron subsidios para refaccionarla”, sostuvo.

Si tienen alguna necesidad, suelen acudir a la dirección institucional, Jorge Ferraresi (intendente reelecto) o Magdalena Sierra (jefa de gabinete municipal), son quienes “siempre están abiertos a escucharnos”.

“Luego, el contacto es con la dirección de discapacidad. La municipalidad tiene la dirección que nuclea todas las instituciones que funcionan en Avellaneda y atiende esta problemática. El vínculo es constante, participamos de todas las propuestas que hacen o estamos informados para capacitarnos”, aseveró respecto de la comunicación que mantienen con otra área del municipio.

El edificio en donde están ubicados es antiguo y genera que las refacciones sean frecuentes. Recientemente, sufrieron la ruptura de la armadora de pan, que es fundamental a la hora de realizar productos de panadería, y el costo de arreglo es muy elevado.

“Todavía queda pendiente la refacción del patio. Hay uno interno en donde ahora se acopia mercadería y hace de depósito, está bastante deteriorado en cuanto a paredes y el balcón. Eso estaba dentro del proyecto en el que la Municipalidad nos iba a ayudar, pero no alcanzó para hacer todo”, manifestó acerca del deseo que aún tienen por cumplir.

Teniendo en cuentas estas aristas y si se desea asesorar cuentan con un número telefónico que es 4227-5303. Las donaciones físicas pueden ser acercadas a Las Flores 901, Wilde, Avellaneda.

Mientras que las monetarias pueden ser brindadas ingresando AQUÍ 

* Nota realizada por Brian Lorea, estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la UNDAV, quien lleva a cabo su práctica preprofesional en Avellaneda Hoy

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