Gran desahogo. El Rojo debía salir a ganar para comenzar a cumplir objetivos a corto plazo. Uno ya quedó cerca de lograrlo, el de salvarse del descenso, mientras que en el otro debe estar pendiente de lo que suceda con ciertos resultados.
El encuentro lo comenzó mejor el elenco local, con aproximaciones más por el centro. El Rey de Copas entró dormido y con pocas ideas futbolísticas. Tal como ocurrió ante Racing, a los 6 minutos de juego, Federico Mancuello se lesionó y debió retirarse. En su lugar ingresó Lucas González. Luego, el cotejo estuvo parado, a causa de los festejos desmedidos del dueño de casa. Es que celebraban porque su archirrival San Martín se quedó otro año más en la B Nacional.
A los 18 minutos, Joaquín Pereyra eludió un par de jugadores rojos, sacó el centro y cabeceó Marcelo Estigarribia en soledad para abrir la cuenta. Joaquín Laso se equivoca quejándose de que había fuera de juego, cuando él lo habilitaba, en vez de marcar al delantero decano.
Con el correr del tiempo, el choque se emparejó, pero al equipo de Carlos Tévez le seguía faltando ser más punzante en ataque. Sin embargo, Matías Giménez fabricó una excelente jugada personal, pero la terminó de la peor manera, rematando abajo, muy despacio y entregándosela fácil al arquero Tomás Marchiori. Sobre el final, los dirigidos por la dupla Favio Orsi y Sergio Gómez estaban completamente replegados.
En el inicio del complemento, no sucedía nada, aunque estaba mejor Independiente. Por su parte, Atlético Tucumán se quedó en el fondo, defendiendo el resultado y haciendo tiempo. Los alcanza-pelotas fueron advertidos por la terna arbitral debido a que escondían las pelotas. Hasta que, a los 28 minutos, Kevin López sacó un buen tiro de esquina, Marchiori salió mal y Joaquín Laso cabeceó con el arco libre para empatar la historia. A partir de ahí, el Rojo controló el juego y tuvo varias ocasiones para revertir la historia.
A los 49 minutos, cuando parecía que todo se cerraba en empate, Laso despejó de cabeza, Alexis Canelo tomó la pelota, corrió y remató ante la salida de Marchiori y selló la victoria cuando el partido se diluía en Tucumán.
El Rey de Copas no comenzó bien. En el primer tiempo, por momentos, hubo una forma de juego muy similar a la de Ricardo Zielinski y ya era preocupante. En la segunda parte desplegó actitud y perseverancia que luego le dieron frutos. Además, el Decano se quedó abajo manteniendo el resultado y eso el Orgullo Nacional lo aprovechó. Pero lo más importante es que los tres puntos vienen para Avellaneda.
El próximo rival será Banfield el domingo a las 19:00 en el Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini. Sí o sí debe conseguir otro triunfo para terminar de asegurar su clasificación a la siguiente ronda e ilusionarse por quedarse con la Copa de la Liga.