Gran arranque de Carlitos en el Rojo. Los jugadores demostraron otra actitud a la que venían teniendo con Ricardo Zielinski y salió a jugarlo como una final. Eso no se vio la semana pasada contra Colón, que parecía que disputaban un encuentro más.
Ya en el inicio, el Rey de Copas fue superior, con pura actitud y presión. El Fortín estaba muy replegado resistiendo los ataques rojos. Federico Mancuello fue de los más determinantes en ofensiva, tirando el equipo arriba y pateando al arco. Matías Giménez también empezó a animarse. La visita sólo tuvo una ocasión y Rodrigo Rey la mandó al córner. En el final, Damián Pérez tuvo una interesante cruzada, pero su remate salió apenas arriba.
La segunda mitad fue más emocionante y entretenida. Por momentos, los hinchas sufrieron el cotejo. A los 6 minutos, Alexis Canelo tomó la lanza por el costado izquierdo, Valentín Gómez cortó el avance desde el piso, pero la pelota le cayó a Giménez, quien enganchó, se acomodó, remató desde afuera del área, Leonardo Burián la tocó, pero no pudo contener un disparo tan potente y el Orgullo Nacional se puso arriba. Magistral gol del sanjuanino.
Pero Independiente no se sintió satisfecho con uno y fue a buscar el segundo. Sin embargo, Vélez se animó a atacar y, a poco tiempo del tanto, tuvo una muy clara. Gianluca Prestianni le cedió la pelota a Francisco Pizzini, quien lo dejó solo a Walter Bou, definió y Rey tapó formidablemente a puro reflejos. Extraordinario lo del arquero. Se festejó como un gol.
El partido se planchó, pero era ida y vuelta. El clima estaba muy tenso en Avellaneda, con la deseseperación de que no existan más falencias y ya concluya todo. Pero a los 37 minutos, Elías Gómez sacó un gran centro y Santiago Castro cabeceó solo y marcó el empate. El Rojo venía manteniendo el triunfo. Desolación en el Libertadores de América - Ricardo Enrique Bochini.

La gente estaba golpeada por la igualdad, pero no así los futbolistas, que fueron con todo a buscar el triunfo. A los 43 minutos, Martín Cauteruccio controló la pelota, pero Gómez lo desestabilizó con una patada. La jugada siguió y luego Fernando Rapallini retrocedió y cobró tiro libre en la puerta del área.
Los jugadores estaban seguros de que fue adentro. Mancuello no quería patear el tiro libre hasta que el VAR chequee la jugada. Luego de forcejeos, reclamos y momento caliente, Rapallini, avisado desde la tecnología, marcó penal para el Rey de Copas. A los 49 minutos, Giménez ejecutó la pena máxima y puso el 2 a 1 para desatar el eufórico grito de todo el estadio. Hinchas, jugadores, cuerpo técnico, todos abrazándose en un festejo.
Avellaneda era una fiesta y estaban esperando ansiosamente el pitazo final de Rapallini, quien debió adicionar más tiempo a causa de lo perdido cuando fue la duda del penal. Una vez que el árbitro pidió la pelota y determinó el final del choque, la cancha se vino abajo en un desahogante grito. Las lágrimas y la alegría rebalsaba.
Independiente no ganó un simple partido, sino una final ante un rival directo. Era lo que debía hacer. Jugó bien y se vio actitud y muchas ganas de conseguir los tres puntos. Se vio lo que quería la gente y en un contexto como este. Tévez le dio una buena inyección anímica al equipo. El próximo rival será Gimnasia el sábado a las 15:00 en La Plata. Como salió hoy, lo debe hacer ante el Lobo.