Ahora sí, le pusieron frutilla al postre de un campeonato espantoso. A pesar de que empezaron bien, nuevamente mostraron esa faceta de dormirse defensivamente, recibir un gol y ya resignarse. Nunca existió una levantada anímica, ni hoy ni en todo el Torneo Binance.
La previa fue muy colorida y con un ambiente muy positivo. Los cánticos y la ansiedad abundaban en el Libertadores de América - Ricardo Enrique Bochini. El recibimiento fue fantástico, con bengalas de humo y banderas en todos los sectores del estadio. Las ilusiones estaban latentes en la gente.
La primera parte comenzó pareja, pero con el correr del tiempo, el Rojo mejoró y fue superior al Xeneize. Más allá de que no le pateó muy seguido al arco, la mejor fue un remate de Braian Martínez que pasó cerca del palo. Luego, Sergio Romero salvó varios disparos. Los dirigidos por Jorge Almirón buscaron el error para atacar, algo que prácticamente no sucedió. El equipo de Ricardo Zielinski dejó buenas sensaciones, tras finalizar la primera parte.
Sin embargo, en la segunda mitad, no fue el mismo carácter. Estaba mejor, pero le faltaba ser más punzante en ataque. No generó chances por ningún sector de la cancha. Las únicas que tuvo fueron contenidas por Chiquito Romero. Pero, a los 26 minutos, Frank Fabra le realizó un sombrerito a Javier Báez, Santiago Salle no lo pudo parar, el colombiano se la cedió a Exequiel Zeballos para que la empuje y abra la cuenta. Cuando todo parecía encaminado, ahora recibió un duro cachetazo.

De todas formas, Independiente reaccionó rápido y, a los 27 minutos, Ayrton Costa tiró un centro, la pelota impactó en el brazo de Darío Benedetto y Nicolás Ramírez marcó penal. Martín Cauteruccio lo ejecutó, pero Romero se lo atajó y ahogó el grito de gol. Desperdició la chance de empatar el resultado. Para colmo, a los 31 minutos, Zeballos sacó el centro y Nicolás Valentini entró en soledad y sin ángulo, cabeceó y selló la victoria. Ahí quedó todo cerrado porque el Rojo no tuvo reacción. Lógicamente, cuando concluyó el partido, los hinchas despidieron a los jugadores con insultos y silbidos.
El Rey de Copas fue esta imagen en todo el campeonato. Domina un poco, no aprovecha las situaciones que tiene, se duerme, le convirtien y ya no se levanta. Ya está finalizada la historia. La motivación fue algo que nunca pudo conseguir. En lo futbolístico, hoy falló mucho en los pases, no ejecutó un buen tiro de esquina y no ocasionó jamás en pelotas aéreas. Una vez más, Zielinski realizó tarde los cambios.
Entonces, Independiente culminó el Torneo Binance con 28 puntos, producto de 6 triunfos, 10 empates y 11 derrotas. Para el olvido. Ahora deberá enfocarse en hacer un buen mercado de pases (sí o sí jerarquía) y después en hacer un buen segundo semestre para no sufrir con el descenso. Se viene la Copa de la Liga (debuta con Colón de local) y debe pelear por conseguir la Copa Argentina (debe chocar con Central Córdoba).