Por: Santiago Montenegro
Un encuentro bastante esperado por los hinchas de la Academia. Es que recibían al último campeón del certamen, por lo que el equipo debía dejar todo para demostrar que sigue de pie. En la previa, silbidos para los jugadores del elenco brasileño. Como pasa habitualmente en los choques de estos horarios (a las 19:00), a pocos minutos de empezar el juego, el estadio estaba vacío, pero de a poco se fue llenando. Hubo insultos y reprobación para Jorge Sampaoli, entrenador del Mengao, por su pésima experiencia comandando a la Selección argentina en el Mundial de Rusia 2018.
Por su parte, la “torcida” del Fla realizó un acto repudiable, pero que CONMEBOL lo avala: tiraron billetes a la tribuna de abajo de Racing, en relación al mal momento económico que atraviesa Argentina. Esto ya pasó en otras canchas del país, pero la Confederación sigue sin tomar recaudos al respecto. Eso sí, en caso de que alguien haga gestos de mono, en modo de burla a los brasileños, rápidamente accionan y sancionan con multa (está bien eso, pero si lo van a hacer, es con todo lo que es de la misma gama).
El partido empezó muy movido y el principal protagonista era la Academia, que presionó y logró tener aproximaciones y chances de gol. Flamengo estaba como nervioso y muy erróneo con los pases y los cambios de frente. Parecía que se les venía la noche. El elenco carioca no podía controlar la pelota. Sin embargo, a los 25 minutos pasó algo insólito. Gabriel Hauche había sido amonestado por un pisotón en ataque a los 24 y luego, 50 segundos después, el delantero revoleó un codazo y el árbitro Jesús Valenzuela lo expulsó, para dejar con 10 al elenco de Fernando Gago. Ambas faltas se las hizo a Ayrton Lucas. El Fla aprovechó el hombre de más para adelantar las líneas y empezó a dominar. Hasta que, a los 48, cuando ya se iba la primera parte, en una jugada preparada, Erick Pulgar ejecutó un tiro libre, no con un centro ni un remate, sino con un pase a Gabriel Barbosa, quien pateó de primera y abrió la cuenta. Los hinchas estaban disconformes con el resultado y los jugadores propios.

En el complemento, Racing fue muy punzante en ataque y acorraló a los dirigidos por Sampaoli. Presionó, buscó llegar al gol mediante pelotas aéreas y tuvo un juego asociado. De todas formas estuvo inundado de polémicas. La primera fue la del codazo de Pulgar a Maximiliano Romero, que el árbitro determinó que era de amonestación (tranquilamente pudo haber sido de otro color). Tiempo más tarde, Jonathan Galván tiró un centro y la pelota que cabeceó Romero impactó en el brazo extendido de Wesley, pero el referí venezolano, en conjunto con el VAR, interpretó que no era penal. ¿Lo insólito? Es que se tenía que haber cobrado tiro de esquina, pero dio saque de arco. Una cosa increíble ocurrió en el Cilindro. Pero a los 25 minutos, el Fla también iba a quedar con un futbolista menos porque Wesley bajó a Gabriel Rojas cerca del área y Valenzuela le mostró la segunda amonestación y lo echó. Ahora el partido estaba equitativo.
A los 27 minutos, Nicolás Oroz se encargó de ejecutar el tiro libre, lo hizo directo al arco (estaba cerca) y clavó un golazo para que explote el estadio en un grito de gol. Jugadores, hinchas, cuerpo técnico y hasta Gago, que a veces suele mantener la cordura en las anotaciones de su equipo. Un cachetazo para el Mengao, que volvió a ponerse nervioso, tal como sucedió al principio. Racing volvió a tener el control del partido y casi revierte el resultado. Es que la visita quiso salir del fondo, la Academia presionó y provocó el error rival, con un pase muy corto al arquero, Emiliano Saliadarre tomó la pelota y su tiró pegó en el palo. De no creer. Sin embargo, el dueño de casa se salvó en el final, tras un tiro de esquina y un remate de Thiago Maia en el área que impactó en el travesaño.
El conjunto de Avellaneda tuvo el mejor encuentro de los últimos que disputó. Venía de capa caída, tras las fuertes derrotas sufridas por el Torneo Binance, logró levantarse y dominar al último campeón de la Libertadores, que tampoco atraviesa un brillante presente. Lo destacable es el cambio de actitud que tuvo y la perseverancia para obtener el triunfo. Por desgracia no se dio, pero la intención se notó. Empieza el camino a la reivindicación con sus hinchas. El próximo rival será Talleres, el lunes a las 19:30, también en el Presidente Perón, por la fecha 15.