Por: Santiago Montenegro
Todo es alegría y euforia. Después de 36 años, la Albiceleste fue campeona del mundo por tercera vez en su historia. Pero la felicidad es aún más inmensa porque mucha gente, más que nada de las generaciones más contemporáneas (del ’90 para adelante), vio a la Selección consagrarse de un Mundial por primera vez en su vida, luego de vivir la desazón de Brasil 2014, cuando se perdió la final contra Alemania. Es por eso que el domingo se tiñó de celeste y blanco, no sólo en el Obelisco, sino en las plazas y calles de distintos puntos del país y del mundo. Hay que festejar, no todos los años se sale campeón del mundo. Tampoco dejar de lado que la población argentina también está contenta porque se le pudo dar al mejor de todos, a Lionel Messi, quien también había quedado destrozado por lo ocurrido en 2014.
En Avellaneda no sólo se comparte esa latente alegría de toda la Argentina, sino que también hay un enorme orgullo por el plantel, pero más puntualmente por dos jugadores: por Rodrigo De Paul, quien nació en Sarandí el 24 de mayo de 1994, y por Alejandro Gómez, quien nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 15 de febrero de 1988, pero también creció en Sarandí, así que lo adjudicamos. Es que ambos fueron los primeros de nuestro Partido en levantar la Copa del Mundo jugando para nuestra Selección. ¿Por qué la aclaración final? Es que, como se repasó en la nota de los futbolistas avellanedenses que participaron de un Mundial, Raimundo Orsi logró salir campeón de la Copa del Mundo Italia 1934 para justamente el Seleccionado anfitrión. En términos literales de “levantar el trofeo”, el Papu y De Paul son los primeros porque Orsi alzó la antigua, la Julius Rimet, la que se quedó Brasil en 1970 por ganarla tres veces.
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Ahora bien. ¿Cómo le fue a cada uno en el Mundial de Qatar? De Paul no sólo logró disputar la final contra Francia, sino también estuvo presente en los siete partidos (en total sumó 598 minutos). Los primeros cuatro (los tres del grupo y los octavos de final) logró jugar el encuentro completo. Ya por cansancio, en los últimos tres fue reemplazado en la segunda parte (cuartos de final y semifinal) y en los primeros 15 del tiempo suplementario (final). El rendimiento fue muy bueno, similar al de la Copa América. Siempre bien ubicado, presionando y tirando la pelota para adelante. Fue determinante en el segundo gol frente a Australia, cuando encaró al arquero Mathew Ryan, lo hizo equivocarse y apareció Julián Álvarez para poner el 2 a 0 parcial. En los últimos años se convirtió en una pieza fundamental en el esquema de Lionel Scaloni.
Por su parte, Gómez no tuvo tantos minutos como el actual futbolista de Atlético Madrid (105 minutos). De hecho, sólo pudo estar presente en dos partidos, contra Arabia Saudita y Australia, y en ambos fue sustituido. En el segundo cotejo debió salir debido a que sufrió un esguince en el tobillo. Sin embargo, en lo poco que logró demostrar, lo hizo de manera muy buena encarando por los costados y asociándose con sus compañeros, más que nada con Messi. Fue partícipe del primer gol ante Australia, por los octavos de final, cuando recuperó la pelota en la zona aledaña al área, se la cedió al astro argentino y, tras una extraordinaria jugada colectiva, Lio abrió la cuenta.

Ambos tuvieron la fortuna de disputar su primer Mundial con la Selección mayor. De Paul tuvo su primera convocatoria en octubre de 2018, durante la era interina de Scaloni. Desde aquella vez disputó 50 partidos y convirtió 2 goles. Además, fue campeón de la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y del reciente Mundial de Qatar. El Papu tuvo su primera experiencia en la mayor de la Albiceleste en junio de 2017, cuando el entrenador era Jorge Sampaoli. A pesar de haber debutado antes, no tuvo tanto rodaje como su compañero sarandiense. En total jugó 17 encuentros y anotó 3 tantos.
A pesar de que ostentan el récord de los primeros dos avellanedenses en consagrarse campeón del mundo para la Albiceleste, De Paul se transformó en el único de la Capital Nacional del Fútbol que disputó una final mundialista para nuestra Selección en la historia. Sin embargo, no fue el primero, junto con el Papu Gómez, en integrar una lista de una Selección finalista. El pionero fue el arquero Ángel Bossio, quien presenció el Mundial de Uruguay 1930. Jugó los primeros tres choques, pero no estuvo en el partido definitivo.
En un breve repaso de sus inicios futbolísticos, el actual volante de Atlético Madrid realizó las inferiores y debutó en la primera de Racing en 2013. Luego de un año, se fue para Europa, donde jugó en Valencia. En 2016 volvió a la Academia en condición de préstamo, estuvo allí seis meses, y se marchó a Italia para jugar en Udinese. Allí estuvo 5 años hasta que recaló en el Aleti, a mitad de 2021. En toda su carrera, disputó 366 encuentros y anotó 49 goles.
Por su parte, el actual extremo de Sevilla debutó en la primera de Arsenal en 2006 y en 2009 pasó a San Lorenzo. Su primera experiencia en el viejo continente llegó en 2010, cuando fue transferido a Catania de Italia. En 2013 pasó a Metalist Járkov de Ucrania y estuvo allí un año, hasta que en 2014 pasó a Atalanta. Tras casi siete años allí, a principios de 2021 arribó a su presente equipo español. En toda su trayectoria, jugó 637 cotejos y anotó 114 tantos.
De Paul y el Papu, no sólo son orgullos de Sarandí y de Avellaneda, sino también de todo un país que todavía festeja el título mundial.
¡Felicitaciones!