lunes 02 de octubre de 2023 - Edición Nº1762

Entrevista | 18 oct 2022

Universidad Nacional de Lanús

Daniel López: “No hay revolución más grande que la cultural”

Lo afirmó el ex combatiente de Malvinas y director del área de patrimonio histórico de la Universidad Nacional de Lanús, en una entrevista con el portal Avellaneda Hoy, en la cual habló sobre el trabajo cultural que llevan adelante en la UNLa.


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Por: Lucas Farina

Daniel López, ex combatiente que participó de la Guerra de Malvinas y director del patrimonio histórico de la Universidad Nacional de Lanús, le brindó una entrevista al portal Avellaneda Hoy, en la cual habló sobre las esculturas que realiza, su trabajo en la UNLa y su participación en la obra homenaje a la Vuelta de Obligado.

El museólogo, escultor, artista, nos recibió muy cálidamente en un vagón homenaje a Malvinas, vagón que fue recuperado y acondicionado por el mismo para que funcione como taller, lugar donde se almacenan los bandoneones ´Pichuco´terminados y las réplicas de las cruces por los caídos en la guerra por Malvinas que se encuentran en el cementerio Darwin

¿Cómo surge la recreación de las cruces de los caídos en la guerra de Malvinas que se encuentra en el cementerio Darwin, allá en las islas? 

Cuando termina la guerra de Malvinas la cruz roja se junta con el ejército inglés y el argentino, en donde sale la lista de los caídos en guerra, entonces los ingleses proponen la idea de repatriar los restos de los héroes de Malvinas hacia la Argentina, en ese momento fue el puntapié  para que se forme la comisión de familiares de caídos en Malvinas, los padres y madres de los soldados que no volvieron, enseguida que termina la guerra  van a buscar a sus hijos, y se van descubriendo de a poco que muchos habían muerto.

Cuando la Cruz Roja viene con la propuesta a la Argentina de repatriar los restos, esta comisión de familiares les responde contundentemente ́no, déjenlos donde están, porque no se puede repatriar lo que está en su patria ́, es una cosa de loco esa frase que dicen los familiares y más en el momento que lo dicen, fue así que se crea el cementerio de Darwin allá en las islas. Poco tiempo después, los familiares quieren ir a visitar a los restos de su hijos caídos en la guerra, allí se encuentran con una cruces de pino (ya que en las islas no hay madera) muy flaquitas pintadas de blanco. Entonces yo, como soy un inquieto, hice unas réplicas en homenaje, las hice idénticas, pero el secreto que tienen estas (dice mientras muestra orgulloso una de las cruces) es que el rosario es original, de una cruz original, esto lo conseguí porque tuve la suerte de que me lo dieran además de que estas cruces  tienen varios rosarios y flores, a estas que tengo no le puse la placa ni identificaron, para no generar inconvenientes en el mundo del patrimonio histórico, lo único que tiene de distinto esta cruz, es el peso, son un poquito más pesadas las que hice.

Además, construí en pandemia el museo de Almirante Brown en homenaje de Malvinas, en donde puse 5 cruces que son hermana de esta, y cuando arme el museo puse esas cinco cruces porque almirante Brown tiene cinco héroes. 

-Cómo fue tu experiencia en la guerra de Malvinas?

Llegué a Puerto Belgrano el 1° de abril de 1982, para hacer la colimba cuando llego me dicen que arranca la guerra, yo no entendía nada, por tal motivo  tuve que hacer una instrucción muy rápida y básica para estar preparado, ahí trabajé en el puerto, hice cargas en el crucero Gral. Belgrano, también en la Gran Bill, en la Guerrico, en la santísima trinidad, en la Hércules, y básicamente en esos lugares lo que hacía era laburar, porque era un pibe piola que se daba maña para varias tareas, pintar, soldar, cargar, etc., básicamente un mantenimiento de los cruceros.

 ¿Cómo ex combatiente qué sentimientos te despierta cuando se habla de Malvinas?  ¿Qué trabajos realizaste durante la guerra? 

Primero quiero aclarar que no soy ex combatiente, porque no llegue a la isla, y es más, hace poco me enteré de lo que hacía ahí en continente (porque nosotros no teníamos ningún tipo de dato de lo que estaba pasando, nuestros superiores no nos decían nada), y me enteré gracias a que unos 4 o 5 años atrás, fui a comer a la casa de un ex combatiente que se la pasa desclasificado información de la guerra. Ahí en esa cena me pregunta 'vos dónde estuviste?' le respondí que en el patrullero Morature, a lo que me responde “a ustedes estuvieron en la operación León Marino”, y me explica que era una operación de anti minado.

¿Cómo fue que participaste en el proyecto de homenaje a la vuelta de obligado?  

La rectora de la UNLa, Ana Jaramillo, me mandó al lugar diciéndome que en ese espacio iban a hacer un emprendimiento inmobiliario, entonces me dijo ´anda y pone en valor el sitio histórico ́, yo de embalado fui pero no era consciente de dónde iba y a que me enfrentaba, hubo bastante resistencia en el lugar a penas llegamos. Cuando llegamos nos pusimos a armar y diseñar la entrada al recorrido del sitio histórico junto con Roberto Bardini, él es con quien me forme, un corresponsal de guerra, un tipo con mucha formación política, más grande que yo, que laburaba acá en la universidad y que tuve la suerte que me pusiera bajo sus brazos.

- Es decir que hiciste las cadenas…

 Nosotros hicimos la entrada para el recorrido del sitio histórico, después Cristina Fernández de Kirchner, por entonces presidenta de la nación, invierte en realizar la obra más grande donde están las obras más grandes. Pero la entrada, las cadenas que están apenas entras, son de acá, de la universidad. Es decir, la entrada la hizo la UNLa, donde yo estuve a cargo, allá por el 2008. 

Dado que sos uno de los actores principales del bandoneón que arma la UNLa,  ¿Cómo comenzó el proyecto del  bandoneón “Pichuco”?

Para empezar, no estuve en el proyecto desde el arranque, por ejemplo, yo nunca abrí un bandoneón y nunca toque un bandoneón, es más no tengo idea de cómo se toca, ni canto, aunque ahora si soy el cantante oficial (dice entre risas). Aprendí y entendí algo gracias a dos profesores de la facultad, Roberto y Fabián, que intentan darle una vuelta de tuerca más para que las obras no sean un producto y sean algo más.

Pero para no irme por las ramas te sigo comentando,  el primer proyecto era industrializar un bandoneón nacional, pero se necesita un montón de dinero para matrices y de distintos elementos que necesita el bandoneón, y quedó ahí el proyecto. Y había que hacer un estudio muy profundo sobre el peine, y yo soy medio desorganizado, va no soy desorganizado, soy un chiflado en la vida, pero en esta ocasión me dije ´si no me organizo en este momento, estoy al horno y el proyecto también . 

¿Con qué te quedaste del primer proyecto para continuarlo?

Lo primero que hice para organizarse fue fijarme que era lo que funcionaba de ese primer proyecto, vi que lo que funcionaba era el fuelle y lo llamé a Alejandro Umar para que me haga unos fuelles acá en el taller. Por suerte tengo un muy buen carpintero, además enseguida me di cuenta que lo que  podíamos recuperar de lo ya hecho cuando me metí de lleno en el proyecto, y esto se debe a que uno de los primeros trabajos que hice en la universidad era recuperar madera de muebles, vagones que estaban en el predio antes de que se construya.

¿Le pudiste sumar alguna impronta propia a este proyecto que ya se había iniciado? 

Mira hice 45 bandoneones con la estética original, pero no pude con mi genio y no aguante más, entonces dije listo ya está. Y empecé a ponerle mi impronta, como la flor nacional, inscribirle el logo de la universidad en el bandoneón.  La estética original me aburría y sentía que tenía que tener un diseño propio de nuestro espacio y por suerte, dentro de mi laburo, tengo la suerte de crear. El crear es un acto revolucionario, y en mi trabajo estoy constantemente creando, rodeado de obras, de artistas, y con el tiempo entendí y considero que no hay revolución más grande que la cultural.

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