jueves 06 de octubre de 2022 - Edición Nº1401

Educación | 21 sep 2022

Opinión

La aventura de enseñar

Esteban Carbonaro, Licenciado y Profesor en Ciencias de la Comunicación y Vicedirector de nivel secundario de ENSPA, pone en debate al sistema educativo y propone pensar qué tipo de institución educativa deseamos como ciudadanos.


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Por: Lic. Esteban Carbonaro

El semiólogo francés, Roland Barthes, autor de la “La aventura semiológica”¹ cuestiona al lenguaje como aquel no debe pensarse solo como “un dato, una transparencia, un utensilio, un metalenguaje”. En esa aventura propone investigar por el lugar desde dónde se habla. Este punto de partida, que rige para todo tipo de discurso -incluso el pensamiento de la ciencia como siempre relativo, en continua vigilia epistémica- forma parte de la red de preguntas que hoy atraviesan a la escuela en tiempos de postpandemia.

Las instituciones educativas están atravesadas por marcos normativos que construyen y determinan las identidades de los diversos actores institucionales. Expresiones tales como “inclusión”, “continuidad pedagógica”, “trayectoria educativa” y “terminalidad” forman parte del presente escolar que define a la educación como un derecho inalienable y de carácter obligatorio para los niveles inicial, primario y secundario. Por otra parte, en el dispositivo escolar actual han sido eliminadas otras expresiones como “expulsión”, “amonestaciones” y “mesas de examen” que configuraron varias décadas de una manera de pensar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Entonces, se puede observar otro paradigma discursivo – y por ende otro proyecto político- desde donde se piensa la dinámica escolar que se enmarca en un escenario más amplio que intenta ampliar y garantizar derechos que se materializan en la Ley de Educación Nacional N° 26206, la Ley de Identidad de Género N° 26743 y la Ley de Educación Sexual Integral N° 26150 entre otras políticas de estado.

Ahora bien, proliferan desde los pasillos de las instituciones, los discursos de profesores, directivos, padres, los medios masivos de comunicación y las redes sociales que la escuela de todas formas está fallando. Los estudiantes no comprenden aquello que leen, las prácticas de bullying se potencian cada vez más en las aulas; la violencia física ocurre en recreos y veredas escolares; los docentes faltan con asiduidad, entre otros reclamos que describen lo escolar en la actualidad. Estos y otros tantos discursos forman parte de una aventura que educadores, padres, estudiantes y el estado deben emprender. En caso contrario, las leyes seguirán cayendo en saco roto y los acuerdos de convivencia que rigen el espacio áulico solo constituirán un bonito decorado que solo tejerá utopías. La clave reside en pensar en qué tipo de institución educativa deseamos como ciudadanos y esto implica una toma de posición sobre una significante en discusión y que ha provocado una grieta insoslayable: la inclusión.

El lenguaje nunca es transparente y en sus opacidades se presenta un debate que pondrá una vez más la pregunta como protagonista. ¿Incluir equivale a encerrar, retener, cumplimentar y expedir titulaciones para hacer que los números sean positivos, aunque lo cuantificable muchas veces sea asociado a la frialdad neoliberal? ¿Se podrá torcer la tensión meritocracia-inclusión desde una apuesta superadora que trascienda las grietas de las polaridades? ¿Cómo reconciliar la inevitalidad de los cambios con los innegociables que atraviesan la legitimidad del saber, la importancia del docente como profesional e intelectual y del estudiante como sujetos de derecho y portador de responsabilidades? Para esbozar posibles respuestas serán central volver a Barthes y preguntarse desde dónde se habla y sobretodo seguir cuestionado aquellos significantes que en su intento pretendido de superación quizá no estén a la altura de la aventura de enseñar. Dicha aventura que siempre es inagotable, impredecible, e incluso contradictoria pero que justifica ser emprendida.

1 Barthes, Roland (1985) La aventura semiológica, Éditions du Seuil, París

Sobre el autor

(*) Esteban Carbonaro es Licenciado y Profesor en Ciencias de la Comunicación. Vicedirector de nivel Secundario de la Escuela Normal Superior Próspero Alemandri (ENSPA) de Avellaneda y docente en escuelas secundarias en bachilleres de comunicación y nivel superior. Además, es Especialista en Gestión y Conducción del Sistema Educativo y sus Instituciones, como así también investiga sobre la salida del closet de docentes en las escuelas secundarias.

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