Javier Alejandro Larosa, miembro de la comisión directiva de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) y delegado de la organización en Avellaneda, reclamó una transformación de las políticas municipales destinadas a los pequeños comercios y sostuvo que es necesario “facilitar la actividad de quienes todos los días levantan la persiana para trabajar”.
Larosa señaló que uno de los principales problemas que enfrentan los comerciantes son los trámites burocráticos lentos, los requisitos administrativos excesivos y las tasas municipales costosas o redundantes, que muchas veces terminan desalentando la formalización.
“Junto al concejal Cristian Frattini y al bloque de La Libertad Avanza vamos a impulsar una transformación real: habilitaciones más accesibles, ágiles y digitales. Queremos que abrir o mantener un comercio en Avellaneda no sea una carrera de obstáculos”, afirmó.
En ese sentido, planteó como una de las prioridades de la agenda legislativa la revisión de las tasas municipales que impactan sobre los pequeños comerciantes, con el objetivo de eliminar cobros duplicados y simplificar los requisitos administrativos.
“Hay que revisar qué se está cobrando, evitar tasas redundantes y reducir la carga que termina soportando el comerciante. Si queremos generar empleo formal y actividad económica, tenemos que dejar de poner trabas a quienes quieren trabajar”, sostuvo.
Seguridad: “El comerciante levanta la persiana con miedo”
Otro de los ejes planteados por Larosa es la seguridad de los comercios a puerta de calle. Según explicó, la problemática atraviesa a los distintos barrios del distrito y afecta tanto a las zonas céntricas como a las localidades.
“La inseguridad no distingue zonas: afecta por igual al centro y a las localidades de Avellaneda. El comerciante levanta la persiana con miedo a sufrir un hecho delictivo”, expresó.
En ese marco, reclamó mayor presencia preventiva, medidas concretas de prevención y una coordinación efectiva entre las distintas áreas responsables de la seguridad, con especial atención sobre los corredores comerciales y los negocios de cercanía.
“Quien trabaja detrás de un mostrador conoce perfectamente lo que ocurre en su barrio. Hay que escuchar al comerciante y utilizar esa información para construir políticas de prevención más efectivas”, agregó.
El kiosco como servicio esencial para el barrio
Larosa también destacó el papel social que cumplen los kioscos y almacenes en la vida cotidiana de los vecinos. En particular, resaltó el trabajo desarrollado por UKRA para que estos comercios puedan funcionar como puntos oficiales de distribución y carga de la tarjeta SUBE.
“Los almacenes y kioscos son puntos estratégicos para la comunidad. Un hito fundamental impulsado por UKRA fue lograr que estos comercios sean puntos oficiales de distribución y carga de la tarjeta SUBE”, destacó.
Según Larosa, esa función permite que los comercios de cercanía no solamente generen movimiento económico, sino que también garanticen el acceso a un servicio fundamental para los vecinos, especialmente en los barrios más alejados de los grandes centros urbanos.
Recuperar al “vecino amigo”
Para el dirigente de UKRA, además, existe una dimensión social que debe ser recuperada: la identidad del comerciante como “vecino amigo”.
“Históricamente, el almacenero o el quiosquero no era simplemente un vendedor. Era el vecino amigo, la persona de confianza del barrio, quien conocía a cada familia y muchas veces sabía qué estaba pasando antes que nadie”, recordó.
En ese sentido, consideró que fortalecer el comercio de cercanía también significa fortalecer la comunidad y la identidad de los barrios.
“El comercio de cercanía construye comunidad, genera vínculos y constituye una red de contención social. No podemos mirar al kiosco solamente como una unidad económica: también cumple una función dentro del entramado social del barrio”, remarcó.
Compras a escala y una nueva agenda para los comerciantes
Larosa adelantó además que desde la delegación de UKRA en Avellaneda se trabaja en la búsqueda de convenios directos con mayoristas, con el objetivo de mejorar los costos de los pequeños comerciantes.
“La idea es consolidar compras a escala para que el comerciante pueda acceder a mejores costos operativos y, cuando sea posible, trasladar esos descuentos al consumidor final”, explicó.
Finalmente, sostuvo que junto al concejal Cristian Frattini y al bloque de La Libertad Avanza buscarán llevar estas preocupaciones al Concejo Deliberante mediante proyectos orientados a reducir la carga tributaria municipal, simplificar trámites y promover la actividad comercial.
“Tenemos que construir un municipio que acompañe al que trabaja. El comerciante necesita menos burocracia, menos costos y más seguridad. Si logramos eso, no solamente beneficiamos al dueño del kiosco o del almacén: beneficiamos a todo el barrio”, concluyó Larosa.