CULTURA | 10 AGO 2026

MÚSICA Y ARTE

La música volvió a brillar en Avellaneda con la muestra de mitad de año de la Academia Nadhia Golver

Estudiantes de distintas edades compartieron canciones, interpretación y teatro musical ante familiares y amigos. La institución, dirigida por la profesora de canto Nadhia Golver, lleva más de dos décadas formando artistas y acompañando procesos de crecimiento personal.




La música volvió a ser protagonista en Avellaneda con la muestra de mitad de año de la Academia Nadhia Golver, un encuentro en el que alumnos de distintas edades subieron al escenario para compartir con familiares, amigos y público parte del trabajo realizado durante los últimos meses.

Canciones, interpretación y teatro musical formaron parte de una jornada atravesada por la emoción. Detrás de cada presentación hubo ensayos, preparación vocal, trabajo escénico y dedicación, pero también historias personales de alumnos que debieron enfrentar nervios e inseguridades para vivir la experiencia de expresarse frente a un público.

La muestra representó además un nuevo capítulo en la historia de una institución que lleva más de dos décadas vinculada a la enseñanza artística. La Academia NG abrió sus puertas en 2002 y desde entonces ha acompañado a diferentes generaciones que encontraron en el canto y el escenario un espacio para descubrir y desarrollar sus capacidades.

Al frente del proyecto se encuentra Nadhia Golver, profesora de canto con una extensa formación artística. Golver completó más de diez años de formación en el Teatro Colón y también estudió en el Conservatorio Nacional de Música, donde se recibió como profesora de guitarra. A ese recorrido sumó su experiencia como cantante y una vocación por la enseñanza que posteriormente dio origen a su propia academia.

Desde entonces, el proyecto fue creciendo junto con sus alumnos. Algunos llegaron buscando perfeccionarse y desarrollar una carrera vinculada al arte; otros simplemente con el deseo de aprender a cantar, vencer la timidez o cumplir el desafío personal de subir alguna vez a un escenario.

En diálogo con Avellaneda Hoy, Golver explicó que esa diversidad es justamente una de las características que enriquecen el trabajo cotidiano.

“Los alumnos son el corazón de la academia. Cada uno llega con una historia, una personalidad, sus sueños y también sus inseguridades. Mi trabajo es acompañarlos, darles herramientas y ayudarlos a descubrir todo lo que pueden hacer”, expresó.

Para la docente, enseñar canto implica mucho más que trabajar exclusivamente sobre la técnica vocal. La interpretación, la expresión y la confianza forman también parte de un proceso que puede producir cambios que exceden lo artístico.

“Muchas veces llegan alumnos pensando que no pueden cantar o que jamás se animarían a presentarse frente a otras personas. Después empiezan a trabajar, adquieren confianza y llega el momento en que los ves arriba de un escenario disfrutando. Ese crecimiento es maravilloso porque no solamente es artístico, también es personal”, señaló Golver.

El escenario también enseña

Las muestras ocupan por ese motivo un lugar importante dentro de la propuesta de la Academia NG. Presentarse frente a un público permite trasladar al escenario aquello que durante meses se trabaja dentro de las clases.

“Detrás de cada alumno que sube al escenario existen ensayos, preparación, nervios y muchísimo esfuerzo. Para nosotros no es simplemente hacer un show: es parte de la formación. El escenario también enseña”, sostuvo la directora.

El teatro musical incorpora además herramientas vinculadas con la actuación, la expresión y el manejo escénico. El desafío no pasa únicamente por interpretar correctamente una canción, sino también por aprender a transmitir aquello que se está contando.

La reciente muestra permitió observar ese proceso y, al mismo tiempo, compartirlo con las familias y quienes acompañan a los alumnos durante su formación.

Más de dos décadas haciendo cultura

La continuidad de una academia artística durante más de veinte años tiene también un significado que excede sus propias aulas. Los espacios dedicados a la música permiten acercar el arte a niños, jóvenes y adultos, generar lugares de encuentro y contribuir al movimiento cultural de una comunidad.

No todos los estudiantes que ingresan a una academia buscan convertirse en artistas profesionales. Para muchos, la música se transforma en una manera de expresarse, desarrollar creatividad, adquirir disciplina o encontrar una confianza que posteriormente puede trasladarse a otros aspectos de la vida.

Para Nadhia Golver, sostener ese espacio en Avellaneda desde 2002 representa uno de los mayores orgullos de su recorrido profesional.

“Creo que es fundamental que existan lugares donde las personas puedan acercarse al arte. La música une, genera vínculos y muchas veces ayuda a descubrir capacidades que uno ni siquiera sabía que tenía. Poder sostener este espacio durante tantos años y continuar recibiendo nuevas generaciones me llena de orgullo”, afirmó.

Además de encontrarse al frente de la Academia NG, Golver continúa desarrollando su actividad profesional como cantante y realiza shows para eventos privados y empresariales. Esa experiencia sobre los escenarios también forma parte de las herramientas que posteriormente transmite a sus estudiantes.

La mirada de un alumno

Al finalizar la muestra, este medio dialogó con Gonzalo Sanfelippo, alumno de la Academia Nadhia Golver, quien destacó el significado que tuvo para él formar parte del espacio y el trabajo realizado por su profesora.

“Cuando uno llega a la academia piensa que viene solamente a aprender canto, pero después descubre que hay muchísimo más. Aprendés a expresarte, a confiar en vos, a superar inseguridades y finalmente a animarte a subir a un escenario”, expresó Sanfelippo.

Al referirse a Golver, agregó: “Nadhia es una admirable profesional y una profesora extraordinaria. Tiene una enorme formación, pero además posee algo fundamental para enseñar: sabe descubrir las cualidades de cada alumno, respetar sus tiempos y ayudarlo a superarse”.

Sanfelippo destacó también la permanencia de la institución dentro de Avellaneda. “Que la Academia NG lleve más de veinte años formando alumnos habla del enorme trabajo que existe detrás. No se mantiene un proyecto así durante tantos años por casualidad. Hay vocación, dedicación y generaciones de personas que fueron formando parte de esta historia”, sostuvo.

Y concluyó: “Para Avellaneda es muy importante contar con espacios donde se fomente el canto, la música y el teatro musical. Cuando ayudás a una persona a descubrir su talento y le das un lugar donde desarrollarlo, también estás generando cultura”.

La muestra terminó entre canciones, interpretaciones, aplausos y la emoción de alumnos y familiares, dejando nuevamente en escena el trabajo que la institución desarrolla desde hace más de dos décadas.

Desde aquel comienzo en 2002, la Academia Nadhia Golver continúa formando nuevas voces y sosteniendo un espacio para la expresión artística en Avellaneda, demostrando que la cultura no solamente se disfruta desde una platea: también se construye todos los días, cuando alguien enseña, otro se anima a aprender y encuentra un escenario donde poder expresarse.