Frente a la experiencia de miles de argentinos y a la evidencia internacional, Asociación Lyme Argentina plantea la necesidad urgente de que el Estado investigue, reconozca y aborde institucionalmente la presencia de la enfermedad de Lyme en territorio nacional.
Los números internacionales
Según datos internacionales verificables, la enfermedad de Lyme representa un problema de salud pública significativo. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) reportan aproximadamente 476.000 nuevos casos anuales. En Europa, la cifra es igualmente preocupante: entre 200.000 y 230.000 casos anuales en la Unión Europea, según la Agencia Europea para la Prevención y Control de Enfermedades.
Un análisis reciente publicado en la revista médica BMJ Global Health encontró que aproximadamente 1 de cada 7 personas en el mundo ha tenido contacto con la bacteria que causa la enfermedad, lo que sugiere la necesidad de investigación sistemática en territorios donde la enfermedad no ha sido formalmente estudiada.
La paradoja argentina
Mientras en otros países de América Latina se documentan casos confirmados de Lyme en pacientes humanos y en garrapatas, Argentina presenta un escenario paradójico. El Instituto Malbrán—institución de alto prestigio en la sanidad nacional—y la Sociedad Argentina de Infectología sostienen que no hay casos autóctonos de Lyme documentados según estándares de vigilancia epidemiológica vigentes. Sin embargo, existe evidencia serológica de la infección en población humana y animal argentina, aunque esta evidencia aún no ha sido confirmada según protocolo internacionales estandarizados.
Esta contradicción entre la ausencia de reconocimiento oficial y la presencia de indicadores de la enfermedad plantea una pregunta fundamental: ¿qué metodología de investigación y vigilancia epidemiológica sería necesaria para definir claramente la situación de la enfermedad de Lyme en Argentina?
La organización que acompaña a los pacientes
La Asociación Lyme Argentina funciona como espacio de contención para personas que sospechan tener o fueron diagnosticadas con esta enfermedad. A través de sus redes sociales, brinda información sobre síntomas, orienta sobre diagnósticos confiables, y ofrece apoyo a pacientes que frecuentemente se sostienen en soledad en su búsqueda de respuestas.
La organización existe porque el Estado no está presente en este tema. Funciona completamente con voluntarios que, como los pacientes que acompañan, conocen de primera mano el impacto de vivir con síntomas sin diagnóstico institucional confirmado.
El caso de Anabel Vidal: evidencia del problema
Anabel Vidal es una vecina de Lomas de Zamora que fue picada por una garrapata en 2015 durante un viaje a Mendoza. Pasaron cinco años de múltiples visitas a médicos y síntomas confusos antes de que en enero de 2020 recibiera un diagnóstico de Lyme. “A mí me ha afectado la parte neurológica, me dejó imposibilitada de caminar, hablar y de tener una vida. Cualquier cosa, lo más básico, me lo ha quitado la enfermedad”, explica Anabel. Hoy sigue sufriendo recaídas constantes que limitan su vida diaria.
Lo significativo del caso de Anabel es que muestra un patrón: años de síntomas sin diagnóstico en el circuito de salud local, búsquedas de respuestas por fuera del sistema nacional, y necesidad urgente de que el Estado reconozca formalmente este problema de salud para generar respuestas adecuadas.
En 2022, Anabel envió su muestra de sangre a un laboratorio estadounidense especializado en diagnóstico de Lyme. El resultado fue positivo. Dado que Anabel nunca salió del país tras la exposición inicial, este resultado señala un indicador importante: existe posibilidad de contagio en territorio argentino que requiere investigación sistemática.
Una agenda para el Estado
Frente a la experiencia de miles de argentinos que reportan síntomas de enfermedad de Lyme, frente a la evidencia científica internacional, y frente a los indicadores serológicos documentados en población local, resulta razonable que el Estado argentino considere necesario investigar de manera sistemática la presencia y distribución de la enfermedad en territorio nacional; desarrollar protocolos de diagnóstico que se alineen con estándares internacionales; fortalecer la vigilancia epidemiológica con metodologías que permitan detectar y monitorear la enfermedad; y capacitar a profesionales sanitarios para identificar, diagnosticar y tratar adecuadamente a los pacientes que presenten síntomas compatibles.
Asociación Lyme Argentina sostiene que la ausencia de estas respuestas institucionales perpetúa un escenario donde miles de argentinos carecen de diagnósticos confiables y opciones de tratamiento dentro del sistema de salud público—una situación que requiere ser abordada con urgencia.
CONTACTO: Asociación Lyme Argentina
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