Hay personas que llevan el territorio marcado en la identidad. El caso del licenciado Daniel Escribano es indiscutible: nació, creció, vive y trabaja en Avellaneda. Tras una larga trayectoria en los medios y en la docencia, hoy transita su segundo mandato como decano del Departamento de Cultura, Arte y Comunicación de la UNDAV (con gestión proyectada hasta 2028). En una charla íntima, repasa cómo se cruzan en su vida la educación, la militancia social a través de la gestión, su amor por la mística académica y su pasión innegociable por Racing Club.
El despertar de la vocación en dictadura
Escribano egresó de la Escuela Normal de Avellaneda entre 1981 y 1982. Eran los años finales de la última dictadura cívico-militar, una época compleja donde el futuro era una incógnita. Aunque en un momento evaluó la carrera de Práctico Marino por su fascinación por los barcos, fueron sus propios compañeros de secundaria quienes le marcaron el camino: "Daniel, vos sos el único que viene siempre con el diario bajo el brazo y arma la cartelera de la escuela. Lo tuyo es la comunicación", le decían. Terminaría estudiando periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ).
Las pasiones futboleras y barriales llegaron en combo. Criado en el barrio Martín Fierro, rodeado de amigos que lo arrastraban a la cancha y bajo la influencia de un abuelo fanático de Independiente que lo llevaba a ver las Copas Libertadores de los 70, Daniel terminó eligiendo la vereda de enfrente y selló su amor definitivo por la Academia.
La docencia y el peronismo como transformación social
Su camino en la educación superior comenzó en 1994, cuando un grupo de graduados fue convocado para fundar la carrera de Comunicación en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM). Más tarde sumaría diez años de experiencia en la Universidad Abierta Interamericana (UAI) como director de la carrera de Periodismo.
Sin embargo, el quiebre institucional y personal ocurrió en su propia ciudad. Escribano confiesa que, si bien siempre tuvo convicciones democráticas, el peronismo lo "atrapó" de grande, al ver el impacto de las políticas públicas y la creación de nuevas universidades nacionales en el Conurbano:
"Me atrapó el peronismo cuando empecé a trabajar en la universidad, porque vi el compromiso de los chicos y la mística de la militancia. La educación universitaria como política de Estado fue lo que me terminó de definir. El peronismo es empatía: cuando al de al lado le va mal, uno no puede estar bien. Es la búsqueda de un movimiento social ascendente".
Para el decano, las estadísticas de la UNDAV respaldan esa visión: el 80% de los estudiantes de la institución son primera generación universitaria en sus familias. "Yo vi y comprobé el proceso de transformación de la sociedad a través de las aulas", afirma con orgullo.
El nacimiento de Periodismo en la UNDAV y el "saber hacer"
Cuando la Universidad Nacional de Avellaneda comenzó a gestarse, el rector normalizador Jorge Calzoni lo convocó para diseñar la propuesta educativa. Escribano armó primero el plan de estudios de la Tecnicatura en Periodismo y, debido al éxito inmediato, al año siguiente estructuró la Licenciatura. Tras ser coordinador y director, en 2015 fue elegido democráticamente como decano, lugar que ocupa tras sucesivas elecciones y reformas de departamentos.
Al evaluar el perfil de los egresados que hoy trabajan en medios comunitarios, cooperativos y grandes cadenas como C5N, TN, Canal 13 o CNN, el licenciado marca una clara diferencia pedagógica:
"Nosotros pensamos una carrera para formar periodistas en el 'saber hacer' de la profesión. Es una mirada técnica, pero con un bagaje teórico sólido. Nos diferenciamos de otras ofertas tradicionales de Comunicación Social que forman investigadores o 'comunicólogos' teóricos. Ver a nuestros graduados insertos en el mercado laboral es la confirmación de un círculo virtuoso".
El futuro y un consejo para los nuevos periodistas
A sus 62 años, y con una consultora privada en comunicación institucional y sindical en paralelo, Escribano ya planifica el recambio generacional de su equipo (donde trabaja junto a su hijo) pero asegura que seguirá ligado a la educación "hasta que la legislación y el cuerpo lo permitan", dado que la gestión pública es lo que más le fascina.
Hacia el final de la entrevista, al dejar un mensaje para los jóvenes que recién empiezan la carrera en un ecosistema de desinformación y revoluciones tecnológicas, el decano es categórico:
"Acá les damos las herramientas, pero el periodismo exige una capacitación permanente. Hay que estudiar idiomas —el inglés es clave— y entender que esto es un proyecto de 24/7. La información no se encuentra poniendo ChatGPT o Google. Hay que salir a la calle, hablar con la gente y entrevistar. El gran dilema del periodismo actual es recuperar la honestidad en el tratamiento de los datos frente a las noticias falsas".
Fiel a su estilo, sintetiza su vida entera en tres palabras que para él significan lo mismo: "Avellaneda, Racing y la UNDAV son mis pasiones concentradas". Y concluye con una metáfora para los estudiantes: "El tren pasa y hay que subirse con el bolsito. No esperen que los llamen a sus casas; vayan a la estación".