Tras la triste noticia del fallecimiento de Carlos "Indio" Solari a los 77 años, el país no solo despide al máximo mito del rock argentino, sino también a un artista cuya obra estuvo profundamente atravesada por una identidad política clara, popular y explícitamente peronista. Aquel hombre que nos enseñó que "violencia es mentir" y que "donde hay dolor habrá canciones" se fue con su secreto, dejando un vacío imposible de llenar en la cultura nacional.
Sin embargo, para entender la magnitud de su figura, es imposible separar al músico del militante de la cultura popular. El Indio no solo lideró la mayor religión laica del país con Los Redondos; también asumió con orgullo y crudeza su rol como artista político.
Una cuna bendecida por Evita
La mística que une a Solari con el peronismo no es un capricho de sus últimos años, sino un lazo que él mismo rastreaba hasta el momento de su nacimiento en enero de 1949. En sus memorias, Recuerdos que mienten un poco, el cantante reveló un hito fundacional: "Dicen que ahí me tuvo en brazos Evita, la hermosa muchacha de Los Toldos. Algún bien debe haberme transmitido".
Esa impronta marcó su vida a tal punto que el propio Indio confesó que "Evita siempre fue el Lado A" para él, y que estuvo a punto de ilustrar la portada de su álbum El ruiseñor, el amor y la muerte con su imagen, lugar que finalmente ocuparon sus padres.
La defensa de lo popular y la admiración por Cristina
A diferencia de otros artistas que optan por la tibieza o la neutralidad para proteger su masividad, Solari utilizó su voz en el debate pblico para plantarse con firmeza en el mapa político contemporáneo, alineándose decididamente con el kirchnerismo.
"Tengo 70 años: nunca viví un gobierno mejor que el de Cristina", afirmó de manera tajante en una entrevista radial con su biógrafo Marcelo Figueras. Para el Indio, la expresidenta representaba un "cuadro político impecable". Desde esa vereda, el músico defendía la vigencia de gobiernos populares y advertía de forma constante sobre los ciclos donde el neoliberalismo —encarnado bajo su óptica en la gestión de Mauricio Macri— llegaba para "destruir todo". "¿Cómo no vas a saber a quién votar? Te están recagando el país", interpelaba con la crudeza que siempre lo caracterizó a aquellos ciudadanos que se mostraban indiferentes.
"El lujo es vulgaridad": letras que son banderas
Esa ideología peronista y de arraigo popular no se quedaba solo en los micrófonos de las entrevistas; impregnaba de punta a punta su poesía. Frases como "el lujo es vulgaridad" (surgida en plenos años noventa como un dardo directo al consumismo de la era menemista) se transformaron en consignas generacionales que cuestionaban la ostentación del poder.
El Indio sabía perfectamente que su público —muchas veces menospreciado por las élites intelectuales— conectaba de forma directa con su mensaje político descentralizado. "Cuando llego ahí, cuando digo 'violencia es mentir', o 'todo preso es político', o 'nuestro amo juega al esclavo'... Ahí nadie se confunde ni se pierde. Eso es una bandera y así lo entienden", explicaba sobre sus líricas crípticas pero contundentes.
Esa misma sensibilidad lo llevó a definir a Diego Maradona como "la venganza de los pobres" o a exigir justicia de manera incansable por Walter Bulacio (el joven asesinado por la Policía Federal en 1991) en cada uno de sus conciertos. Para Solari, el arte independiente tenía un fin claro: generar dinero de forma genuina para poder resistir los embates de los poderosos.
Las banderas en el corazón
Hoy la farsa actual se queda un poco más gris sin su pulso. Se terminó la misa dionisíaca, y el futuro —ese que según sus propias letras llegó hace rato— nos toca afrontarlo sin nuestro único héroe en este lío. El Indio Solari se despidió de los escenarios de la vida. Nos queda su dulce voz sonando en la bruma y el recuerdo de un artista que entendió el rock no como un entretenimiento efímero, sino como una forma de resistencia social, popular y profundamente peronista. Las banderas quedan en el corazón, ondeando, luzca el sol o no.
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Para comprender el impacto de su partida, salimos a la calle. Jóvenes y adultos de distintas generaciones respondieron un mismo cuestionario sobre el significado del Indio, su herencia política y el vacío que deja en los de abajo.
1. El cordón umbilical: ¿Cómo llegaste a los Redondos?
La herencia cultural del Indio viaja de boca en boca, por herencia familiar o por la radio. Hernán (51) y Mica (36) coinciden en que el pasaporte a las misas se los dieron sus afectos más cercanos: "Los conocí por mi hermana melliza cuando teníamos 13 o 14 años", recuerda Hernán, mientras que Mica rememora: "Lo conocí a los 6 años por mi tío Marcelo que iba a los recitales, pero mi relación real arrancó a los 19 con mis amigos". Para Leandro (38) y Guille (24) la música estaba en la casa: "Mi vieja tenía el CD de Gulp dando vueltas y mi tío era recontra fanático", dice Leandro.
En los extremos generacionales, Alejo (sesenta y pico) evoca los orígenes: "Los conocí en los 80 tocando en lugares chicos, cuando sus shows eran performáticos y su música más oscura", una época similar a la que abrazó Jorge (63) a mediados de esa década. En contraste, los más jóvenes llegaron por canales masivos o momentos fortuitos. Rodrigo (37) los descubrió "por la radio, en la Mega, y analizándolos en la materia Literatura con un profesor", mientras que Elías (26) atesora un recuerdo imborrable: "A los 8 o 9 años, en una Navidad con muchos problemas, puse la radio de mi abuelo y escuché al Indio decir 'los desangelados'. Fue un momento para toda la existencia". Jorge Luis (71), por su parte, hizo el camino de vuelta: tras criarse con los pioneros del Rock Nacional y pasar por el tango, redescubrió al Indio y se subió a la mística de Los Fundamentalistas gracias a sus hijos, compartiendo un histórico recital en Tandil en 2010.
2. El significado: Faro, mística y "el dios de los rotos"
Cuando se les pregunta qué significa el Indio, las definiciones se alejan de lo estrictamente musical para rozar lo sagrado o lo filosófico. Para Leandro, el Indio es, ante todo, mística: "Supo poner en palabras los sentimientos, frustraciones, alegrías, broncas y esperanzas de varias generaciones. Terminó convirtiéndose en un filósofo popular". Y rescata una frase escuchada el domingo en Avellaneda: "El Indio es el dios de los rotos", porque en sus canciones muchos encontraron un refugio para sus dolores y rebeldías.
Para Hernán, la figura del cantante es sinónimo de conducta: "Significa un faro, alguien serio en tiempos de excesos en quien elegir creer. Nos enseñó tantas cosas que funciona incluso como un padre". Para Mica, la respuesta es colectiva: "Significa amigos, familia, comunión y, por sobre todas las cosas, pueblo". Desde una perspectiva artística y social, Jorge Luis lo define como "un poeta nacional y popular de versos crípticos que supo reformular los desgarros y contradicciones de los jóvenes de diferentes sectores sociales, no solo de los más humildes, creando un argot propio". Para otros, representa la "rebeldía antisistema y sin caretaje" (Jorge), un "referente de la autogestión única" (Alejo) o simplemente una figura contestataria que interpela al oyente "como ser social y persona pensante" (Elías).
3. El trono vacío: ¿Hay alguien que transmita las demandas de los de abajo?
El consenso es casi unánime: el lugar que deja el Indio Solari es irrepetible. "No veo a una figura a corto plazo que ocupe ese lugar con la misma masividad y trascendencia", analiza Mati (36). Alejo coincide en que "lo suyo fue único y por el momento no hay nadie", mientras que Jorge Luis sentencia que a los músicos actuales "todo indicaría que no les interesa o no tienen la capacidad para hacerlo".
Sin embargo, aparecen algunos nombres en el radar. Rodrigo propone una alternativa contemporánea: "Creo que hoy es difícil, pero lo más cercano que se me ocurre es WOS. De hecho, tienen una canción juntos y hay una clara influencia en sus letras". Jorge, por su parte, mira hacia el rock de estadios: "Es un espacio que quedó vacío en cuanto a movilización popular, pero La Renga tiene algo de eso". Para Hernán, la respuesta es tajante y corre el eje del arte: "No. Obviamente los que tienen esa obligación de transmitir las demandas de abajo son los políticos". En tanto, los más jóvenes eligen sembrar esperanza: "No dudo que pueda existir; en algún momento se alzará otro estandarte, pero como él no se puede repetir", reflexiona Elías, mientras Guille concluye con optimismo: "El rock argentino va a seguir existiendo por siempre. Hay varios artistas que pueden llegar a expresar eso, solo hay que darles tiempo".
4. ¿Poeta del rock o arte político?
El debate sobre la naturaleza de su obra demuestra que la poética y la ideología del Indio son dos caras de la misma moneda. Para Rodrigo, la división no existe: "Todo es político, incluso no opinar nada lo es. Quien calla otorga". Hernán refuerza esta idea desde su visión paternal del artista: "Fue un poeta peronista y su arte es una forma de hacer política. Un padre te enseña una ética; este poeta fue un sabio de la tribu".
Alejo y Jorge Luis le dan un marco de coherencia ideológica que excede las etiquetas partidarias. "Es un artista con un universo complejo pero con una fuerte crítica social. Ser peronista para un artista así es bastante lógico, lo extraño sería que tuviera un pensamiento neoliberal. Su forma de hacer política fue lograr que su mensaje llegara masivamente teniendo muy pocas apariciones mediáticas", argumenta Alejo. Jorge Luis suma un matiz histórico clave: "El Indio tiene raíces de izquierda, no solo peronistas; basta recordar Oktubre y las remeras que ha usado. Su peronismo explícito tiene que ver con sus planteos ante la injusticia social y personal".
Para Jorge, su obra es "centralmente política y popular", aunque prefiere no "enchalecarlo bajo una sola visión", algo similar a lo que expresa Jorge, quien combinó el viaje ricotero con su propia militancia trotskista. Finalmente, están quienes prefieren separar los tantos, como Mati, para quien el Indio y Skay funcionaban como un equilibrio perfecto: "Siempre me interesó más la música que la discusión política alrededor de su figura. Quizás el Indio representó más una voz política y Skay un perfil más ligado a la música. Entre ambos construyeron algo irrepetible".
Al final del día, entre la diversidad de miradas, queda flotando el deseo colectivo que Elías sintetiza con melancolía de cara al futuro: "Es la última misa... pero prefiero simplemente recordarlo con todo lo que me dio, bailando".