CULTURA | 15 MAY 2026

DE LA CHATARRA A LAS ESTRELLAS

El telescopio “Carl Zeizz” que convirtió a una biblioteca de Lanús en un observatorio astronómico

En el corazón de Valentín Alsina, un telescopio rescatado de un depósito de chatarra se convirtió en el alma de una biblioteca. La historia de cómo el cielo y la cultura popular se encontraron en un barrio obrero.




Por: Andrés Perez

La biblioteca Popular Sarmiento de Valentín Alsina, a principios de los años ochenta, atravesaba uno de sus peores momentos. Pero un grupo de vecinos liderados por Osvaldo “Pocho” Calvo y Miguel Sbaglia emprendió un viaje al vacío de la chatarra. La idea fue comprar un telescopio profesional para convertir a la institución en un centro de divulgación científica. En la actualidad, ese telescopio refractor Carl Zeiss, con su sistema a cuerda que contrarresta la rotación terrestre, es el alma de un observatorio astronómico que nuclea a cientos de entusiastas de la disciplina y ha transformado al barrio obrero de Lanús. 

El inicio de todo es cuando Pocho Calvo, quien era un apasionado de la astronomía que dictaba clases abiertas en la plaza del barrio con su propio telescopio, llegó a la biblioteca con una noticia para la comisión directiva. Un chatarrero de Villa Ballester tenía en venta un telescopio. Según la documentación de la biblioteca era un “refractor de origen alemán, con una lente firmada por Carl Zeiss”. 

La biblioteca fue fundada en 1918 y se encontraba “acéfala y sin recursos económicos”, menciona Miguel Sbaglia en los archivos de la institución. Un grupo de cuarentones, entre ellos Néstor Marchetti y el propio Sbaglia, se habrían propuesto a reconstruir la entidad, soñando con modernizarla. “Queríamos una biblioteca que le brindara a la comunidad servicios actuales y atractivos", recordaría Sbaglia.  

Asimismo, la biblioteca nació con una misión clara y ambiciosa: “Propender a la educación y elevación moral e intelectual de sus asociados y pueblo de Valentín Alsina, mediante la difusión de libros instructivos en nuestra sala de lectura a medida de desarrollo, necesidades y recursos".  

"Que la gente del barrio se apropie del espacio, que lo sientas suyo, porque acá en la biblioteca se generan lazos, amistades, gente que viene no solo para leer, sino para compartir un mate, para charlar. En un contexto económico y social complicado, está bueno tener lugares como las bibliotecas populares. espacios de contención social, donde la gente no solo puede venir a hacer actividades o a leer, sino a generar lazos, establecer vínculos, que son fundamentales porque estamos hablando de lo principal, que es la cuestión... más de humanidad" reflexionó Pablo Fioca, empleado administrativo y miembro de la comisión directiva de la biblioteca, sobre la importancia que tiene la biblioteca para el barrio y su rol hacia la sociedad. 

Una negociación de otro planeta 

La negociación fue tan épica como el mismo objeto que querían. Viajar desde Valentín Alsina hasta Villa Ballester con una furgoneta destartalada ya era una aventura. Pero lo verdaderamente dramático fue en el lugar del chatarrero. 

Allí, en un patio cubierto por lonas, descubrieron el enorme pedestal de hierro que servía de sostén al largo cilindro de observación, con un sistema que compensaba la rotación terrestre. En el fondo del lugar, junto con fierros viejos, estaban los demás componentes. 

Del mismo modo, vio la caja de la lente rotulada con el nombre alemán “Carl Zeiss”. 

Imagen: CONABIP

El momento de la verdad llegó cuando el chatarrero expresó una cifra monetaria que triplicaba lo que podían pagar. Miguel Sbaglia, que había sido chatarrero y conocía los códigos del oficio, argumentó que ambos pertenecían a una sociedad civil sin fines de lucro y que buscaban un telescopio para dar clases gratuitas en el barrio. Mientras Calvo certificaba el estado impecable del aparato, Sbaglia metió la mano en su bolsillo, donde guardaba todo el dinero proveniente de la caja fuerte de la biblioteca, y confesó: “Aquí está todo lo que tenemos". El chatarrero se plantó en su precio, pero su esposa, cansada de que su marido acumulaba objetos, intervino: "Que se lo lleven". El hombre dudó, pero finalmente aceptó cuando Sbaglia ofreció dos cheques personales para cubrir la diferencia.

La biblioteca como universo cultural y comunidad solidaria 

En la actualidad, la Biblioteca Popular Sarmiento, ubicada en Av Pte. Perón 3065, a doce cuadras del puente Alsina, es mucho más que un lugar para retirar libros. Con una colección de más de 27.000 volúmenes, 800 usuarios mensuales y 543 socios, se ha convertido en un centro cultural que cumple con diferentes ofertas culturales como Wifi, talleres, rincón infantil, salón de usos múltiples, sala de teatro y videoteca. 

El observatorio astronómico, que se encuentra en el tercer piso, es solo una de sus joyas. La Junta de Estudios Históricos de Valentín Alsina, fundada en 1991 por entusiastas como José González Treviño, Juan Perlasco y Antonio Cambón, ha organizado exposiciones anuales que rescatan la memoria barrial. Entre ellas; "Planos y documentos antiguos de la zona desde los orígenes de nuestra ciudad" (1991); "Los pioneros de Valentín Alsina" (1992); "Puentes sobre el Riachuelo" (1994); "Valentín Alsina en el Tango" (2002). 

También se han realizado congresos históricos como el 1er Congreso Histórico- Geográfico del Pago del Riachuelo en 1994, con 51 trabajos de investigación. Se realizó el 2do Congreso en 2005 en conmemoración al 130° aniversario de la creación del barrio.

Por otro lado, en el establecimiento se dictan cursos de idioma (inglés, francés, italiano, portugués), ajedrez, clases de guitarra, yoga, gimnasia, teatro para niños, jóvenes y adultos. Talleres de plástica, talleres literarios y funciona un coro para adultos. 

“Mientras que en otros lugares estas actividades pueden ser costosas, en la Sarmiento los talleres para socios son gratuitos y los pagos oscilan entre 25.000 y 30.000 pesos mensuales, Y sé que esas mismas actividades en otro lugar son mucho más costosas"; agregó Fioca  en relación a los precios que mantiene la biblioteca.

Por último, han realizado campañas de recaudación de alimentos para inundaciones, donaciones de medicamentos a través de convenios con droguerías de la zona para las unidades sanitarias municipales, y reparten libros para nutrir a otras instituciones. El Grupo Orión también ha organizado campañas solidarias, recolectando donaciones para hospitales, escuelas y jardines maternales de la zona.