NACIONALES | 2 ABR 2026

OPINIóN

Malvinas: memoria, coherencia y soberanía

Artículo de Mónica Litza, vecina de Avellaneda y presidenta del Consorcio de Gestión del Puerto Dock Sud.




El 2 de abril no admite tibiezas. No es una fecha más en el calendario ni un ejercicio simbólico que se agota en el recuerdo. Es un momento que interpela, que obliga a revisar el presente a la luz de una historia que sigue abierta.

Recordar Malvinas no puede ser solo un acto de memoria. Es, ante todo, una causa viva. Y como toda causa viva, exige coherencia. No alcanza con homenajear a quienes dieron su vida por la patria si, al mismo tiempo, se debilitan las condiciones materiales que sostienen la soberanía nacional.

La soberanía no es una consigna abstracta. Se construye —o se pierde— en cada decisión concreta. En la capacidad de producir, en el control de los recursos estratégicos, en el desarrollo de la industria, en la defensa del trabajo argentino. Cada retroceso en estos planos no es neutro: es un paso atrás en nuestra autonomía como país.

Por eso, cada decisión que resigna recursos, cada política que desprotege el entramado productivo, cada avance de intereses externos por sobre los propios, no solo impacta en la economía. También nos aleja de Malvinas.

La historia argentina ya mostró con claridad el costo de perder soberanía. No es una discusión del pasado. Es un aprendizaje que debe orientar el presente.

Honrar a nuestros héroes no es solo recordarlos. Es asumir el compromiso de sostener, en cada acción y en cada política, aquello que ellos defendieron. Es entender que la soberanía no se declama: se ejerce.

Y que hay convicciones que no se negocian.

Las Malvinas son argentinas. 🇦🇷