Más que una bebida, el mate representa un ritual que trasciende generaciones. Presente en madrugadas solitarias, encuentros con amigos o largas jornadas de estudio, su esencia va más allá del sabor: es compañía, pausa y tradición. A lo largo del tiempo, su preparación fue incorporando variantes, entre ellas, la costumbre de sumar hierbas medicinales o “yuyos”, valorados tanto por su aroma como por sus beneficios terapéuticos.
Entre las hierbas más utilizadas, la menta se destaca por sus propiedades estimulantes. Refrescante y versátil, ha sido tradicionalmente empleada para aliviar trastornos digestivos y brindar claridad mental. Hoy, su inclusión en el mate gana popularidad por su capacidad para combatir la fatiga y favorecer la concentración.
El principal componente de la menta es el mentol, un compuesto que estimula el sistema nervioso central y genera una sensación de frescura. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el aroma de la menta puede reducir la fatiga mental y mejorar el estado de alerta. Además, estudios citados por la National Library of Medicine señalan que el mentol puede aumentar la percepción de energía y mejorar el rendimiento físico leve.
Al tomar mate con menta, el solo hecho de inhalar su aroma activa áreas cerebrales vinculadas con la atención y el estado de vigilia, convirtiéndola en una bebida ideal para comenzar el día o enfrentar tareas demandantes.
Distintas investigaciones atribuyen a la menta un efecto positivo sobre la memoria y la concentración. Un estudio realizado en 2018 reveló que adultos mayores que consumieron extracto de menta experimentaron una mejora del 15% en la memoria de trabajo. Se cree que el aroma del mentol favorece el flujo sanguíneo cerebral, incrementando el rendimiento cognitivo en tareas que requieren atención sostenida.
Combinada con yerba mate —rica en cafeína natural—, la menta potencia sus efectos sin generar el nerviosismo que puede producir la cafeína en exceso, generando un estímulo más equilibrado y sostenido.
Además de su impacto sobre la energía mental, la menta ofrece múltiples propiedades para el bienestar general:
Mejora digestiva: Alivia molestias como indigestión y distensión abdominal.
Descongestivo natural: El mentol ayuda a calmar la garganta y liberar las vías respiratorias.
Acción antimicrobiana: Refuerza el sistema inmune gracias a sus compuestos antibacterianos y antivirales.
Efecto analgésico suave: Aplicada en forma tópica, puede calmar dolores musculares o articulares.
Cuidado bucal: Refresca el aliento y contribuye a la salud oral.