AVELLANEDA | 20 MAY 2025

SOCIEDAD

Camino a los 90 años, el Cottolengo de Avellaneda homenajeó a San Luis Orione

La celebración litúrgica fue presidida por el obispo de Avellaneda -Lanús, Mons. Marcelo “Maxi” Margni y contó con la participación de la comunidad orionita. Se recordó el paso del santo por la casa local.




En el marco del camino hacia los 90 años del Pequeño Cottolengo de Avellaneda, la comunidad de la Obra de Don Orione celebró el viernes 16 de mayo una jornada significativa con motivo de la memoria litúrgica de San Luis Orione, fundador de la Congregación Orionita e inspirador de toda la obra.

La Eucaristía fue presidida por el obispo de Avellaneda-Lanús, Mons. Marcelo “Maxi” Margni, y concelebrada por sacerdotes diocesanos, religiosas, residentes, voluntarios y miembros de la familia orionita. Si bien las condiciones climáticas impidieron realizar la procesión programada, el clima espiritual estuvo marcado por la alegría y la comunión fraterna.

Durante su homilía, el Padre Obispo destacó la radicalidad evangélica con la que Don Orione vivió su vocación, y evocó sus palabras fundacionales: “Vayan a Avellaneda, que ahí comienza la Obra”. También subrayó el espíritu de comunidad del Cottolengo al afirmar: “¡Nadie se salva solo!”, no como una simple consigna pastoral, sino como el núcleo del Evangelio vivido cotidianamente en esa casa de la Providencia.

También participó el presbítero Gabriel Favero, párroco de la Catedral de Avellaneda-Lanús e historiador de la diócesis, quien compartió datos históricos sobre la presencia directa de San Luis Orione en el Cottolengo local, donde vivió y sirvió personalmente en los primeros años de su fundación.

Esta celebración se inscribe en el camino hacia el 90.º aniversario del Cottolengo, que culminará el próximo 2 de julio con una misa y una procesión desde la parroquia San Pablo. Cada etapa previa, como la memoria litúrgica del 16 de mayo, prepara el corazón de la comunidad para agradecer, renovar la fe y continuar la obra sembrada por San Luis Orione.

Fuente: Diócesis Avellaneda - Lanús