Tras 12 días, se logró disputar el partido suspendido de la fecha 14. El Rojo sabía que debía ganar, para llegar tranquilo al partido en Santa Fe contra el Canalla. El rival era accesible ya que venía de perder siete de los ocho encuentros. Ante las múltiples bajas y para que descansen, tras varios compromisos seguidos, Julio Vaccari utilizó un equipo prácticamente alternativo.
La primera parte comenzó ida y vuelta y había llegadas de parte de ambos lados. Sin embargo, al Rey de Copas le costaba llegar al arco rival e implementar su juego de pases. La primera chance iba a ser para la visita, mediante un tiro libre de Federico Mancuello que pasó cerca del palo. Poco tiempo después, el Decano ocasionó también desde una pelota parada, pero más de costado, y la pelota salió apenas afuera por el segundo poste.
El Orgullo Nacional había mejorado levemente y llegaba un poco más al arco. De hecho, generó bastante con Kevin Lomónaco, con sus intentos en el ataque. Sin embargo, a los 23 minutos, el conjunto tucumano aprovechó un error en el mediocampo y que el equipo de Vaccari estaba mal parado en el fondo, pase largo que tomó Ramiro Ruiz Rodríguez, quien asistió a Mateo Bajamich para abrir la cuenta.
Después del tanto, los dirigidos por Lucas Pusineri retrocedieron las líneas y dejaron llegar a la visita, que se mostró nerviosa y le costó generar aproximaciones. Esto provocó que el contrario crezca y se anime más en ataque. En el tramo final, el cotejo se tornó chato, aunque el dueño de casa estaba levemente mejor.
En el complemento, Independiente salió con todo a buscar el empate, pero no le encontraba la vuelta para ocasionar. Mucho nerviosismo e imprecisiones jugaron en contra e implementó un juego por los costados que no lo favoreció ya que no estaban cómodos Diego Tarzia ni Santiago Hidalgo. A Matías Giménez le costó controlar la pelota y aportó poco arriba.
Los minutos transcurrían y al Rojo le seguía costando mucho llegar al área rival. Mientras tanto, Atlético Tucumán presionaba y aprovechaba el nerviosismo de la visita para acercarse al arco que defendía Rodrigo Rey. De todas formas, el partido estaba muy chato y lleno de imprecisiones.
La única chance interesante fue un remate de cabeza de Felipe Loyola que pasó apenas elevado. Tiempo después, Leandro Díaz tuvo su oportunidad con un cabezazo que pegó en el travesaño y se fue afuera. Hasta que, a los 42 minutos, el Decano liquidó la historia, luego de una pelota larga del arquero Juan González que bajó Lisandro Cabrera y Leandro Díaz definió mano a mano para anotar el segundo.
Una vez más, Independiente desperdició una gran chance para sumar puntos. Tuvo un partido más que decepcionante ante un rival que era accesible. Nunca doblegó a Atlético Tucumán, jamás fue amplio dominante, no hubo rebeldía y las oportunidades de gol fueron casi nulas, además de estar muy desesperado e ineficaz con la pelota en los pies. Se vieron niveles muy bajos a nivel individual y faltó mucho en lo colectivo.
Si quiere terminar en la cima de la Zona B, el Rojo está obligado a ganarle a Rosario Central el sábado a las 18:30 en Santa Fe. No sólo deberá cambiar la forma de jugar, sino la actitud, algo que careció hoy.