La institución Amado Nervo fue fundada el 1° de mayo de 1920 y tenía una secretaría al 1253 de la calle Mariano Acosta, en el barrio La Mosca de Piñeiro. Fue nombrada de esa manera debido a un poeta, novelista, escritor y embajador mexicano de la época, quien había fallecido a sus cuarenta y ocho años casi un año antes, el 24 de mayo de 1919.
“En ese entonces el equipo jugaba en una cancha de 11 ubicada en la calle Alsina, a la bajada del puente (Agüero), donde actualmente se encuentra el complejo de tenis del Club Atlético Independiente”, explicó Hernán Zaia, actual presidente de la institución.
Tras años de renombres y mudanzas, el lugar fue refundado el 28 de enero de 1935 como Club Amado Nervo Social y Deportivo, primero en la calle Heredia y luego en Lafuente 41, y el 28 de mayo de 1958 se trasladó a su ubicación actual, Lafuente 173, con una cancha de baby fútbol propia, y pasó a competir y salir campeón de distintas competencias en distintos deportes.
En la actualidad, el club tiene como disciplinas principales fútbol infantil masculino hasta categoría 2010, así como también femenino sin rango limitado de edad, y vóley para ambos géneros o mixtos, a partir de los once años en adelante. Además, también se realizan allí otras actividades como zumba o acrobacias en tela, entre otras, para todas las edades y con instructores o instructoras específicos para cada una.
Sobre la idea que forja a la formación para las competencias dentro de la institución, Zaia dijo: “La idea es que siempre haya un club y que los chicos tengan un espacio deportivo y puedan desarrollarse deportivamente, ahora después un equipo no va a ganar todo sin perder, eso es natural, y es algo que van aprendiendo porque los que recién inician en el deporte no empiezan ganando, generalmente al principio pierden, entonces se van acostumbrando, y siempre tienen nuestro acompañamiento”.
El actual presidente del club fue antes su vicepresidente por cuatro años, pero estuvo ahí desde chico ya que iba a jugar y pasar el tiempo debido a que vive enfrente, y llegó a sus cargos por pedido de vecinos y la gente y la comisión directiva de la institución. Según Zaia, Amado Nervo es “parte de una vida para mí, y hay que cuidarlo el lugar para que los chicos tengan un espacio donde poder estar y que pertenezca a ellos”.
Zaia compartió además su idea de la importancia que tienen los clubes de barrio: “si los abandonamos, muchos chicos quedarían en las plazas, que está bien, pero me parece que no es lo mismo, no se forman de la misma manera que en club, con ese compañerismo del cual no se van a olvidar nunca en su vida, porque en una plaza no se pueden formar en un equipo por más que hagan un picadito o un partidito, ya que hoy tienen un compañero y mañana otro”.
Luego concluyó: “eso es parte de la formación de los chicos también, porque va a ser siempre el mismo equipo, con algunos cambios, siempre puede pasar, pero va a ser algo que van a tener para toda la vida. Acá hay algunos que son categoría 80 y se juntan a jugar un partido de forma particular, y hablan de como era el club antes y como fue cambiando, y vos conocés historias y anécdotas de todo tipo, no se lo olvidan más, esa es la importancia de tener un club de barrio”.