Por: Santiago Montenegro
El presente del Arse no es nada alentador. Más allá de que las ilusiones continúan intactas con salvarse, ya que Instituto divide por menos en los promedios y está a un punto de los penúltimos en la tabla de posiciones, el equipo no parece transmitir esa esperanza. Los hinchas cada día están más resignados. Además, el rival de ayer era el Fortín, que venía de cuatro derrotas consecutivas, 13 partidos sin ganar, padece una crisis institucional y durante la semana cambió el entrenador.
En el principio de la primera parte, el Viaducto dio indicios para ponerse en ventaja, a pesar de que el elenco de Sebastián Méndez tenía el dominio de la pelota. Pero lo que aprovechó la visita fueron las desatenciones en el fondo rival. Flabián Londoño tuvo las dos más claras. Primero con un remate en el palo, tras un tiro libre rápido, y luego mediante un tiro que pasó por arriba de Leonardo Burián y Valentín Gómez salvó en la línea. Tranquilamente, los dirigidos por Federico Vilar Baudena pudieron haber convertido el primero.
La segunda etapa fue distinta y Arsenal demostró otra cara. Más retrasado y conteniendo los ataques de Vélez, que fueron con todo a buscar el triunfo ya que el clima en el estadio José Amalfitani se tornaba muy caliente, a causa del momento que atraviesa. La mejor que tuvo el Arse fue un tiro libre de Felipe Peña Biafore que pasó cerca del palo.
Más allá de su ofensiva, el Fortín no era relevante y sus aproximaciones no eran importantes. Pero en el tramo final mejoró y empezó a tener más contundencia. Hasta que, a los 31 minutos, centro de Francisco Ortega, definición acrobática de Santiago Castro que no alcanzó Alejandro Medina y abrió la cuenta para que explote toda la cancha. Tras el tanto, el conjunto de Sarandí quedó golpeado, anonadado y no le generó más daño a Burián. Cuando el árbitro Ariel Penel pitó el final, los jugadores del Arse se retiraron desolados, mientras que los locales festejaron eufóricamente la victoria, que no la conseguían desde hacía 13 encuentros.
Arsenal no aprovechó las situaciones trascendentales para llegar al gol, aunque tampoco la suerte estuvo de su lado. Volvieron a ser importantes Londoño y Peña Biafore, aportando en ofensiva y generando chances. Su panorama oscurece cada vez más. Lo que lo salvó, y por eso mantiene algo de ilusiones, fue que quitaran un descenso por promedios, sino ya estaría más que condenado a la segunda categoría. Acumula tres caídas consecutivas, por lo que urgentemente debe reencontrarse con los triunfos. El próximo rival será Defensa y Justicia el jueves a las 14:00 en el Julio Humberto Grondona.