La paritaria de los choferes de colectivos (de corta, media y larga distancia) tiene un efecto de "doble pinza" entre el gremio y el sector empresario hacia el Gobierno. Por un lado, la Unión Tranviaria Automotor (UTA) reclama el aumento salarial a las cámaras pero, estas, a su vez, condicionan la posibilidad de dar una mejora en tanto y en cuanto el Estado pague los subsidios correspondientes. En ese marco, la discusión salarial hoy está empantanada y no se descarta que estalle un conflicto que involucre a las dos partes.
En enero, el gremio encabezado por Roberto Fernández parecía tener todo cerrado en el AMBA para que se firme una mejora del 31 por ciento para el primer semestre del año, fraccionado en tramos del 10 por ciento desde enero, 10 por ciento en marzo y 7 por ciento en mayo. Si bien la suma de las tres cuotas da un 27 por ciento, al tener carácter acumulativo se convierte en el citado 31 por ciento.
El acuerdo se inscribía en el plan del Ministro de Economía, Sergio Massa, quien proyecta (según el presupuesto) una inflación del 60 por ciento. Con ese número, pretende que haya un techo salarial que les permita a los empresarios cierta previsibilidad en el rubro salarios. Desde la CGT, dos de los cotitulares, Pablo Moyano y Héctor Daer y el líder del gremio de la Construcción (UOCRA), Gerardo Martínez, coincidieron, cada uno en su estilo, en que será difícil ponerle un tope a las demandas salariales frente a un proceso inflacionario que no cede.