Por: Lucas Farina
Se cumplen 77 años de una de las movilizaciones políticas más grande que tuvo nuestro país, como fue la del 17 de octubre de 1945 donde miles de obreros se movilizaron desde distintas zonas del Conurbano y fábricas de la Ciudad de Buenos Aires, hacia la plaza de mayo en pidiendo la liberación del por entonces vicepresidente y secretario de trabajo Juan Domingo Perón.
Si bien “el coloso de Avellaneda” es una obra que fue inaugurada en mayo del 2013, la idea de realizar una obra gigante que representa aquella movilización tan trascendente en la impronta de nuestra sociedad, y había surgido y estuvo a punto de realizarse para principios de los años 50 e iiba a ubicarse en recoleta, precisamente donde se encuentra hoy en día “la flor metálica”.
Ya con la muerte de la primera dama Eva Duarte de Peron en julio de 1952, el proyecto cambio de dirección e iba a ser un homenaje a la líder espiritual del movimiento peronista, pero ya en septiembre de 1955 con el derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón en manos de la autoproclamada “Revolución libertadora”, este monumento quedó en la nada.
Es así que luego de más de 60 años y en manos del escultor Alejandro Marmo, con la participación del pintor Daniel Santoro y del por entonces intendente del municipio Jorge Ferraresi, se levantó esta escultura de 15 metros de largo hecho de hierro, en homenaje a aquellos “descamisados” que cruzaron el Puente Pueyrredón hacia la Ciudad de Buenos Aires. Una escultura gigantesca que encarna no solo el espíritu peronista, sino que también es un reconocimiento a los representantes de las movilizaciones populares, ya que no solo tiene grabada en una de sus piernas la fecha del ´45, también aparecen el 2001, el cordobazo, las huelgas obreras de 1982.