AVELLANEDA | 8 MAR 2022

ELEFANTE BLANCO

Estrella del Sur: 10 años de un sueño que se transformó en pesadilla

En 2022 se cumple una década de la entrega frustrada de los primeros departamentos del proyecto inmobiliario donde 200 familias fueron despojadas de la ilusión de “la casa propia”. Testimonios exclusivos de los damnificados por esta estafa que cambió sus vidas y  que aún duele en el horizonte de Avellaneda. 




Por: Pedro Ezequiel Fernández

Estrella del Sur fue el proyecto inmobiliario más importante en su tipo, y prometía al momento de su venta, en 2008, el lujo y el confort con una ubicación inmejorable a metros de la estación de trenes sobre la Av. Hipólito Yrigoyen. El denominado “Elefante Blanco” de Avellaneda es hoy una estructura imponente imposible de pasar por alto. Han pasado por él idas y vueltas, intentos de reactivación de la obra, suspensión, juicios y el definitivo remate en 2019. 

En exclusiva para Avellaneda Hoy, dos damnificados de este proyecto nos cuentan cómo afecto su vida y qué recuerdan de aquellos días, donde la ilusión se transformó en pesadilla.

Juan Carlos Barbeira, intenta una explicación sobre qué pasó: “Hubo improvisación, mal gasto de los recursos (incluyendo sobreprecios y gastos innecesarios). Mala y negligente administración del Fiduciario, subvaluación inicial del proyecto para hacerlo atractivo y captar adherentes. En consecuencia extendieron los plazos de entrega sin un plan creíble, sumado a un  importante aumento real de las cuotas, que terminó en mucha desconfianza”. 

Juan Carlos sólo cobró el 10% de lo invertido luego del remate y continúa haciendo juicio: “Fueron más de 5 años de esfuerzos y ahorros, míos y de mi hija tirados a la basura. Pienso que en algún momento esa obra inconclusa va a ser declarada de interés municipal o provincial, con los cual el comprador (o testaferro) va a recuperar  con creces lo invertido en el remate) y va a generar ganancias superlativos para los que en las sombras idearon este proyecto, especialmente políticos”.

Carolina Fiscardi ingresó en 2010, cuando las obras ya estaba comenzando: “Yo tenía 26 años, tenía mucha ilusión. Con muchísimo esfuerzo pagaba el alquiler y mi cuota en Estrella del Sur. En mi caso podría ser la entrega en 2012/2013 hasta extenderse a 2014 porque mi torre era una de las últimas. Tener mi casa para mí era muy importante. Para mí fue una decepción total, estuve una semana encerrada llorando, fue terrible, un bajón terrible, cuando yo pensaba mudarme en 2014/2015 como mucho, y había invertido todos mis ahorros  ahí, no me iba de vacaciones como muchos, así que fue tremendo, fue muy feo. 

Carolina fue una de las integrantes de una comisión que intentó reflotar la obra. “Conformamos esta comisión de adherentes que intentamos seguir con la construcción y me hice cargo de la comunicación y la parte administrativa, y me costaba muchísimo porque eran muchos impedimentos de las empresas que finalmente terminamos sacando, y BAPRO mandó a liquidación sin preguntarnos, sin nada, lo que termina siendo doble la “estafa”, por llamarla así, porque para mí lo que pasó es que las personas que administraban BAINTER Y CIESA, no supieron administrar algo tan grande y no tenían la capacidad para hacerlo.

En vez de seguir el plan original (construir de a una torre y entregar) construyeron las cuatro juntas y se desfinanciaron. Estas personas deberían estar presas y pagar con su patrimonio lo que nosotros perdimos: plata, tiempo, ilusiones. Me deprimí mucho hasta 2017 hasta que se mandó a liquidar, ahí cambié y empecé a pensar en otro futuro. Estaba “casada” con Estrella, le dedicaba mucho tiempo, mucho trabajo y no se lo merecía.