lunes 09 de febrero de 2026 - Edición Nº2623

Avellaneda | 22 nov 2025

Comercios Locales

La Revancha: la pizzería que se convirtió en un clásico de Avellaneda

Con más de dos décadas de historia, el local pasó de ser un pequeño proyecto familiar en Alsina 676, entre los estadios de Racing e Independiente, a convertirse en un clásico que ahora se expande con un nuevo local en Gerli, sobre Donovan 598. Conocé su historia.


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La Revancha cumple 21 años y, como recuerda Valeria, su dueña, todo comenzó casi por accidente. Ella trabajaba en una veterinaria, Chelo (padre de sus hijos) era camionero y la economía familiar estaba al límite. Una tarde, al pasar por una pizzería del barrio, Chelo se cruzó con un conocido que había fundido su propia pizzería y ahora repartía para otro. Le contó que tenía mesas, platos y moldes, pero nada de capital. La respuesta fue espontánea: ellos tenían una Ford 350 modelo 72, que muchas veces no podían ni cargar de gasoil, pero que valía lo suficiente como para arriesgarse. Decidieron venderla y destinar cada peso a abrir su propia pizzería.

El local que encontraron en Avellaneda, en Alsina 676, era grande, económico y estaba lejos de ser ideal. Las paredes acumulaban capas gruesas de cal y el espacio requería más trabajo que certezas. Durante días, Valeria, Chelo, su socio y la esposa se dedicaron a rasquetear, limpiar y arreglar cada rincón. El horno lo construyó el padre de Chelo y el resto se resolvió con manos familiares. Mientras tanto, su hijo mayor gateaba entre herramientas y mesas improvisadas; su hija nacería un año después, cuando el proyecto ya empezaba a tomar forma. En aquel entonces, el salón  no decía demasiado, pero representaba algo más profundo: una oportunidad de salir adelante en un momento de crisis.

La elección del nombre fue una síntesis perfecta de ese espíritu. Para Valeria, La Revancha no aludía a las canchas ni a la rivalidad futbolera del barrio, sino a una revancha personal y familiar. “O nos iba bien, o nos íbamos a juntar cartón”, recuerda entre risas.

Con el tiempo, La Revancha se integró a la identidad de Avellaneda, una ciudad donde el fútbol define el pulso cotidiano. Ubicada en el corazón de la capital nacional del fútbol, entre los estadios de Racing e Independiente, el local se convirtió en un punto de encuentro donde conviven historias, camisetas y emociones. Hinchas que van a la cancha, familias que celebran un cumpleaños, vecinos que pasan encargar el pedido de siempre y hasta amantes de fútbol curiosos que llegan buscando esa mezcla de sabor y pasión que sólo Avellaneda puede ofrecer.

El motor del crecimiento, sin embargo, no estuvo solo en la cocina. La Revancha construyó un equipo que se mantuvo unido durante años. Muchos de sus trabajadores superan la década detrás del mostrador y varios se convirtieron en pilares del local. Carmen y Vivi, encargadas históricas de las empanadas, son parte de la identidad tanto como los hornos. Juan, que comenzó cortando mozzarella, es hoy uno de los pizzeros más experimentados.

En ese camino, el equipo de trabajo fue clave. La dedicación de quienes amasan, atienden, preparan, sirven y sostienen el día a día es parte de la esencia del lugar. La cordialidad, la atención a cada detalle y la energía positiva que transmiten hicieron que muchos clientes se volvieran parte de la familia ampliada de La Revancha. Valeria lo resume con orgullo cada vez que habla de su gente: para ella, el corazón del negocio está en quienes ponen el cuerpo y el alma todas las noches.

Ese vínculo con el barrio también dejó huellas. Familias que iban cuando sus hijos eran pequeños hoy vuelven con nietos; estudiantes del Independiente que pasaban después del colegio siguen visitando el local, como así también jardines de infantes se acercan cada año para ver cómo se arma la masa. Con el tiempo, La Revancha dejó de ser solo una pizzería: se convirtió en un punto de referencia donde conviven historia, tradición y afecto familiar.

Nueva sucursal y propuestas gastronómicas

La apertura de la sucursal de Gerli, ubicada en Donovan 598, fue el desafío más reciente. Aunque el movimiento es distinto y el crecimiento más lento, el proyecto se sostiene con la misma identidad que marcó al local original. Allí, Soledad - la nuera de Valeria-  asumió el desafío de tomar las riendas del local con una mezcla de creatividad y empuje que contagia. Además de gestionar el local, lleva adelante las redes sociales de ambas sucursales, aportando una impronta fresca y cercana que permitió ampliar la presencia de La Revancha sin perder su esencia. Valeria destaca su dedicación y reconoce que parte del crecimiento actual se debe al compromiso de esta nueva generación.

Este año también sumaron nuevos sabores de pizza que ya comienzan a ganarse su lugar: Barbacoa (muzzarella, salsa barbacoa, salchichas y cebolla), Cheddar y Bacon (cheddar fundido y panceta crocante), Rúcula y Jamón Crudo (rúcula fresca, salsa de tomate, jamón crudo y baño de queso reggianito) y Huevo Frito y Bacon (muzzarella, salsa de tomate, huevo frito y panceta crocante). A eso se agregan nuevas variedades de empanadas como Cheeseburger, carne cortada a cuchillo y carne picante, como así también la incursión de los postres de Chocotorta, Tiramisú, Cheesecake de frutos rojos y banana split, entre otras opciones.

Hoy, 21 años después, La Revancha es mucho más que una pizzería. Es un punto de encuentro, una tradición que se transmite, una comercio que guarda historias y un proyecto que sigue creciendo sin perder aquello que lo hizo único desde el primer día: la familia, el trabajo en equipo y el cariño con el que se atiende a cada cliente. Y en un barrio donde todo se vive con pasión, La Revancha ya ocupa su propio lugar en la memoria afectiva de Avellaneda.

Para más información o pedidos escribir al Instagram: https://www.instagram.com/lrevanchaok/ o bien por Whatsappwa.me/541158055981

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